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Historia del museo
Entendemos por colección, aquel conjunto de objetos que, mantenido
fuera de la actividad económica, está sujeto a una protección especial
con la finalidad de ser expuesto a la mirada de los hombres.
A lo largo de la Historia, Faraones, Emperadores, Monarquías e
Iglesias reflejan sus diversas motivaciones de orden político, religioso
o de prestigio social a la hora de reunir sus colecciones. Paralelamente a
este coleccionismo institucional o público, se ha desarrollado un
coleccionismo privado particular.
Partiendo de esta definición, podemos decir que el coleccionismo se ha
venido desarrollando a lo largo de la Historia, considerándose como el
origen de los museos. Se puede distinguir además una especialización
dentro del mundo del coleccionismo:
a) coleccionistas del siglo XVI o “curiosos”; reunían cosas raras
e insólitas.
b) “amateur”: el criterio de elección es el propio placer.
c) El coleccionismo propiamente dicho. Grado más culto y
especializado.
El coleccionismo en la Antigüedad
Algunos autores remontan el origen del coleccionismo al Antiguo
Oriente, donde ya se observa una acumulación de tesoros artísticos
procedentes de botines de guerra.
- El palacio de Nabucodonosor recibió el nombre de “Gabinete
de maravillas de la Humanidad”.
- En Egipto, el coleccionismo fue realizado por los faraones y
sacerdotes que encargaban obras para ser depositadas en santuarios, tumbas
y palacios.
- En Grecia comienza a utilizarse, por primera vez, la palabra
“museion” que se aplicaba tanto a los santuarios consagrados a las
Musas, como a las escuelas filosóficas o de investigación científica.
Los recintos sagrados fueron los lugares elegidos para guardar las obras
de arte. Estos tesoros podemos considerarlos como
los primeros núcleos museológicos, que surgieron como consecuencia de
la religiosidad popular. Los sacerdotes actuaban como guardianes de las
colecciones y realizaban inventarios.
- Pausarias afirma que en Atenas en el siglo V a.C. existía en
la Acrópolis la Pinacoteca, que reunía pintura, escultura, trofeos,
estandartes, bienes que donaban los fieles,... y que puede considerarse la
primera galería de pintura.
- Durante varios siglos, Grecia fue el centro más importante de la
vida artística. El nombre de Museo, aplicado por primera vez a una
institución, surge en
Alejandría con la creación del Museión, fundado por Ptolomeo II.
Era un centro cultural donde convivían científicos, poetas, artistas,...
en laboratorios, salas de reunión,... y una gran biblioteca.
- En la cultura romana, la palabra Museum designaba una villa
particular, donde tenían lugar reuniones filosóficas; el término nunca
se aplicó a una colección de obras de arte. Los romanos adquirieron gran
cantidad de obras a través de botines de guerra o de compras, porque
representaba un elemento de prestigio social (saqueos de Siracusa -212
a.C., Corinto - 146 a.C.).
Los objetos saqueados eran expuestos al regreso de las tropas
victoriosas. Los romanos también se llevaban piezas a sus casas, dando
lugar al “coleccionismo privado”. No hay conocimiento de que en Grecia
ocurriese esto.
Esto nos lleva a la dimensión económica del coleccionismo; apareció
el mercado del arte, la producción de copias para aquellos que no podían
tener los originales griegos (gracias a esas copias se han conservado las
esculturas griegas, porque las originales se perdieron).
- Después del Edicto de Milán (313 d.C.), el cristianismo se expandió
por el Imperio Romano y, en un primer momento, utilizó las expresiones plásticas
como método pedagógico. De esta forma, el cristianismo se “apropia”
del coleccionismo y se vuelve a una situación similar a la del mundo
griego.
El coleccionismo durante la Edad Media
Con la caída del Imperio Romano, las iglesias y monasterios comienzan
la formación de “tesoros” que incluyen objetos variados: relicarios,
orfebrería litúrgica, manuscritos,... y que se guardaban en los ábsides
o en criptas especiales. Uno de los tesoros más importantes era el de Carlomagno
en Aquisgrán (siglo VIII).
Con la Edad Media se inicia un nuevo modo de coleccionismo,
desarrollado de una manera especial por la Iglesia-Institución, que se
convierte en el centro del mundo artístico. Las cruzadas serán
importantes para la formación de
estos tesoros (saqueos igual que en Roma).
Hasta el siglo XV no se abandona la idea del tesoro, que considera al
objeto sólo en su valor material y simbólico, y se resaltan los
valores histórico, artístico y documental.
El coleccionismo durante el Renacimiento
El Renacimiento supuso la revalorización del mundo clásico y de todas
las culturas antiguas. Es una época de monarquías absolutas.
- ITALIA: aquí el coleccionismo se alimenta, además de obras de arte,
de objetos del mundo natural. En esta época el coleccionismo tiene dos
objetivos: recuperar la antigüedad, y volver al coleccionismo privado. Se
pasa de la mera acumulación de riqueza, al placer de la contemplación de
la belleza estética.
El primer caso destacable de gran interés por la adquisición de obras
de arte, es el de la familia Médici de Florencia. En el siglo XV, Lorenzo
el Magnífico (Médici) contrató a Bertolo, discípulo de Donatello,
como conservador de sus colecciones. Cosme I de Médici (siglo XVI)
utilizó el término “museión” para denominar su colección privada,
que fue ampliada por sus sucesores hasta el siglo XVIII. Además, contrató
a Vasari para construir un edificio para su colección; es el
primer museo moderno: la Galería de los Ufizzi. También es el primer
tipo de estructura de un museo: la galería.
- OTROS PAÍSES: la actitud italiana pronto llegó a Francia, país que
inicia el coleccionismo de manos de Francisco I. La aristocracia,
los reyes entran en el coleccionismo privado. Estas colecciones,
incrementadas por sus sucesores hasta el siglo XVIII, dan lugar a las
llamadas “colecciones reales”, actuales núcleos de las colecciones de
los museos públicos nacionales.
Junto al coleccionismo de arte van a potenciarse los “gabinetes de
curiosidades” o “cámaras de maravillas” que albergaban objetos
raros y preciosos.
En el siglo XVI, con la ampliación del conocimiento geográfico (América)
empezaron a llegar objetos indígenas de estas regiones. Estos objetos
forman un tipo de colección especial en estas cámaras.
El gran número existente de estas cámaras, llevó al flamenco Samuel
Quicheberg en 1565 a elaborar un manual sobre cómo ordenarlas. Debían
organizarse en cinco bloques generales:
- objetos asociados a la gloria del propietario (banderas, árbol
genealógico,...).
- Piezas de orfebrería, medallas, numismática,...; objetos peque os
pero valiosos.
- Curiosa naturali: elementos de los tres reinos de la naturaleza
(zoología, botánica, piedras extra as,...).
- Productos de las artes mecánicas (relojes, objetos musicales,...).
- Arte, pintura, dibujos y grabados.
No había apenas tendencia a coleccionar escultura.
Características generales de las cámaras:
- gran diversidad de objetos de la colección.
- Sistematización: los bloques se subdividen y los objetos están
ordenados.
Se plantea la colección para ser vista, expuesta; no sólo conservada.
Felipe II tiene una “Cámara de las maravillas” en El
Escorial, que incluye todos los bloques mencionados.
- SIGLO XVII: Juan Vicencio Lastanosa de Huesca reunió una gran
colección que Felipe IV conoció. Ha desaparecido y sólo se
conoce por la documentación conservada.
En este siglo se afirma el coleccionismo pictórico; sigue sin
interesar la escultura. El incipiente racionalismo del siglo XVII separa
razón de estética; los objetos extra os ya se comprenden, y dejan de ser
curiosos.
En todas las casas importante se construía una galería para
exposiciones, siguiendo el modelo italiano.
En España, se pueden destacar tres importantes colecciones en el siglo
XVII:
- colección del duque de Lerma: compró 1.400 cuadros entre 1599-1607.
- Colección de Felipe III, que aumentó Felipe IV.
- Felipe IV adornó sus palacios con cuadros, sobre todo el del Buen
Retiro (en 1638 más de 800 cuadros).
Todos los reyes europeos actuaron igual; también los nobles compraron
obras de arte.
El coleccionismo en el siglo XVIII
Varios son los acontecimientos que se suceden a lo largo de este siglo
y que van a tener repercusión en el campo del coleccionismo, por ejemplo,
la proliferación de excavaciones arqueológicas.
El pensamiento ilustrado y la visión racionalista dan una nueva
concepción al coleccionismo. Se exaltan los valores científico y pedagógico
de las colecciones.
Surge la necesidad de organizar los museos de forma científica; las
piezas son valoradas como documentos de la Historia y se plantea la
apertura de las colecciones al público para ejercer la función pedagógica.
Nieckel expone en su obra “Museografía” cómo había que
gestionar una colección y cómo debía ser la galería para su exposición.
Se renueva el interés por los elementos naturales, pero no como
rarezas o curiosidades, sino como exponentes del estudio de la naturaleza,
de los progresos de la mente humana. Aunque será a partir de 1750 cuando
proliferes los museos de ciencias naturales.
Otro dato importante fue la creación de las Academias de arte en la
segunda mitad de siglo. Las transformaciones sociales del siglo ponen fin
al arte cortesano y dan lugar al arte burgués.
Estos museos se organizaron según la Taxonomía de Linneo (clasificación
de las especies de la naturaleza).
En España, el hecho decisivo lo va a constituir la fundación, en 1777
por Carlos III, del Real Gabinete de Historia Natural, una
magnífica colección de productos naturales. Se fundaba tardíamente en
relación a los ya existentes en Amsterdam, Viena, Estocolmo,...
Antes de esto, Carlos III ya había fundado el Museo Portici en
Nápoles, con los importantes restos arqueológicos de Pompeya y Herculano.
Ordenó a Villanueva la construcción del edificio del actual Museo del
Prado para instalar el Museo de Ciencias Naturales, pero éste
nunca llegó a ocuparlo, sino que se instaló en la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando.
En 1750. Luis XV reunió parte de sus colecciones en el Palacio de
Luxemburgo y las expuso al público.
En 1735 se creó el British Museum, pero no fue abierto al público
hasta 1759.
Ya a finales de siglo, se abre al público la florentina Galería de
los Ufizzi, con las colecciones familiares de la última de los Médici,
Anna María Ludovica.
Las presiones de intelectuales y artistas franceses dieron como
resultado, ya en vísperas de la Revolución, que Luis XVI accediera a
transformar en pinacoteca el Palacio de Louvre. En 1784 nombró un
conservador. Aunque hasta la Revolución francesa no surge el museo público,
desvinculado de la titularidad privada. El gobierno republicano, en 1791,
reunió en el Louvre todas las colecciones reales, las colecciones
requisadas a la nobleza y las incautadas a la Iglesia. Se nacionalizaron
las obras. La finalidad del museo era destinar las colecciones al pueblo.
En 1793 se abrió el Museo Central de las Artes (Louvre).
Durante el periodo napoleónico las colecciones crecieron
significativamente. De todas sus campañas militares, regresaban con obras
de arte que eran entregadas al Museo. En 1803, el Museo pasa a llamarse
“de Napoleón”.
Este modelo del Louvre influye en toda Europa y acelera la conversión
de las colecciones reales en museos públicos. Ej.- Luís Bonaparte creó
el Rijkmuseum (Amsterdam) y la Pinacoteca Brera de Milán;
José Bonaparte, en 1809, decretó la creación de un Museo de arte en
Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.Todos estos museos constituyeron el
primer impulso museístico mundial.
En España, la victoria sobre Francia frenó la creación de dichos
museos. Fernando VII devolvió las obras a sus propietarios, pero quiso
crear una galería de arte con obras no necesarias en sus palacios (Real
Museo de Pinturas). A él destinó casi la totalidad de las
colecciones reales y de su fortuna personal. En 1819, en el edificio
destinado a Gabinete de Historia Natural se abrió el Museo del Prado.
Este Museo es anterior a la National Gallery (1825), al Ermitage
(1840). Por tanto, su modelo es el Louvre.
El Prado pasó por diversos avatares. En 1853 (muerte de Fernando VII)
nadie quiere mantenerlo y al ser herencia del rey tenía que dividirse
entre sus herederos.
La regente consiguió que todas las obras quedarán para Isabel II, de
modo que la colección no se disgregó. En 1868, se nacionalizó,
desvinculándose de la Casa Real (aunque no está muy claro si hubo
indemnización de por medio).
Si en los países protestantes, los museos del siglo XIX se forman con
las colecciones particulares más las reales, en España, además, se
suman los bienes de la Iglesia. Con la desamortización (1836-1837) de
Mendizábal gran cantidad de obras de arte pasaron a manos del Estado
(además de archivos y bibliotecas). Poco después, se publicó una Orden
por la que se creaban juntas científicas y artísticas en cada provincia
(1837). Tenían cinco miembros que recorrían las instituciones
extinguidas, seleccionar las obras significativas, inventariarlas y
depositarlas en bibliotecas o museos. Como fruto surgieron museos de
Bellas Artes en todo el país (Barcelona, Salamanca, Valladolid, Mérida, Museo
de la Trinidad de Madrid, que reunió patrimonio de Madrid y
provincias limítrofes; en 1872 se integró su colección en el Museo del
Prado).
En los años 40 se abren muchos al público. No había dinero y los
museos se dejaron en manos de las academias de Bellas Artes locales. Los
cambios de local fueron frecuentes, hubo pérdidas y deterioro de
obras,... pero a mediados de siglo había en España una red de Museos de
Bellas Artes.
En la misma época se produce una renovación de los Museos de Antigüedades.
Hasta ese momento, interesaban las antigüedades de las culturas clásicas,
pero con el nacionalismo romántico empieza a interesar el propio pasado.
La Arqueología se presta a esos ánimos nacionalistas. El precedente más
moderno de estos nuevos museos se sitúa en 1795: la creación del Museo
de los monumentos franceses (origen del Museo Arqueológico Nacional -
1862), donde se exponían, ordenados cronológicamente, los objetos
encontrados en suelo francés. A mediados del siglo XIX se crea el Germanische
Museum de Nuremberg, por ejemplo.
En España, Francisco Bruna financió las primeras excavaciones de Itálica
y creó un Museo. A la vez, la B.N.E. fue reuniendo un museo de Antigüedades
(epigrafía y numismática). Pero en 1844 siguiendo el modelo de las
Juntas de la desamortización se crean las Comisiones de Monumentos Históricos
y Artísticos, que amplían su campo de acción y no se ci en sólo a los
bienes de la Iglesia (bibliotecas, archivos, pintura, escultura y
arqueología). Los informes están en el Museo Arqueológico y el AGA.
Las Comisiones apenas tenían respaldo económico, pero reunieron
infinidad de objetos. También se buscaron locales adecuados.
En 1867 se crea el Museo Arqueológico Nacional.
En 1892 se construyó el Palacio de bibliotecas y museos, donde se instaló
el mismo. El mismo decreto de creación, también crea una red de Museos
Provinciales, y plantea le necesidad de crear un cuerpo técnico para
ocuparse de los Museos (anticuarios; hoy conservadores).
También en las colonias se crean museos. Pero ese afán no se limita
al arte y la arqueología. Las Exposiciones Universales dan lugar a una
serie de museos centrados en la ciencia, la técnica y las artes
decorativas (industriales). Eran museos que reunían la historia y lo más
novedoso de cada país.
En 1794 el gobierno francés crea el Conservatorio de Artes y
oficios
(“Louvre de las Ciencias”).
El Museo de Industria más influyente será el South Kensington
Museum, que en 1852 crea Henry Cole en Londres, con lo más
significativo de la Exposición Universal de 1851 (hoy Victoria and Albert
Museum).
En 1890 todas las capitales europeas lo copiaron En Madrid, en 1871 se
crea el Museo Industrial (hoy Museo de Artes Decorativas).
También los museos se abren a la etnografía, herederos de los
gabinetes de curiosidades.
En el siglo XIX surge la Antropología cultural como ciencia, se
desarrollan Sociedades etnológicas y antropológicas en todos los países.
La presencia colonial europea y las Exposiciones Universales ayudan a la
creación de estos Museos. Ya Felipe II quiso crear un Museo Indiano.
En el siglo XIX, Adolf Bastian creó el Museo Etnográfico de
Berlín (1836). El General Pitt-Rivers donó su colección a la
Universidad de Oxford (1840).
El Museo más famoso de los etnográficos del siglo XIX es el Museo
del Hombre de París (1878).
En 1875 el Dr. González Velasco creó en Madrid un Museo
Antropológico (hoy Etnográfico). En 1887 se hizo cargo de él el
Estado. En su origen era un museo naturalista, de anatomía,... A finales
de siglo se especializó en etnografía, reuniendo colecciones de otros
museos (Ciencias Naturales, Museo Biblioteca de Ultramar,...), de
expediciones científicas (África, América), de Exposiciones,... Se
centraba en culturas ajenas a la nuestra (propaganda política
---colonias).
El interés por la propia cultura se inicia más tarde; estos museos
son producto de la industrialización. Aunque a finales del siglo XIX en
los países escandinavos se crean museos etnográficos de la propia
cultura, buscando la identidad nacional.
En 1909 se crea el Museo del Pueblo Italiano; también se crean en
Alemania. Pero el más significativo ha sido el Museo de Artes y
Costumbres de París (1937), modelo del resto en gran medida. En 1934
se crea en Madrid el Museo del Pueblo Español.
Este tipo de museos mostraban la cultura y vida contemporáneas. Lo
mismo ocurrió con los museos de artes: empezaron a mostrar obras
contemporáneas, no solo remitían a las obras de artistas ya muertos. Los
museos de arte contemporáneo cambian las bases museísticas hasta
entonces establecidas; esto, a su vez, influirá en la forma de trabajar
de los artistas. A partir de ahora es el museo el que encarga al artista
su obras, o éste trata de vendérselas, pintan para el museo y esto
supone una alteración en la creación artística, que pasa a estar
condicionada por las necesidades del museo. También surge la pregunta de
bajo qué criterios se compra una obra, ya que no se sabe si un cuadro
contemporáneo va a ser o no bueno.
En París desde 1898 funcionaba el Palacio de Luxemburgo que
exponía obras contemporáneas. Su peculiaridad era que a los diez años
de la muerte del artista se quitaban sus cuadros; si pasado ese tiempo
conservaban cierto prestigio pasaban al Louvre; sino, a los despachos de
la administración pública.
En España en 1894 se creó un llamado Museo de Arte Contemporáneo
que en 1895 pasó a llamarse de Arte Moderno para no confundirlo con el de
Luxemburgo. Se inauguró en 1898 en los bajos de la Biblioteca Nacional y
tuvo unos comienzos un tanto desoladores.
A finales del siglo XIX empiezan a surgir los denominados museos
locales (de ciudad o municipales). Cubren diferentes áreas: arqueología,
pintura, historia,... Tienen un contenido más sentimental que científico.
En España tenemos el precedente del Museo Canario creado en 1879
y, más tarde, el de Barcelona (1902). Se potenciarán a partir de 1913 a
través de un decreto por el cual se autoriza la creación de museos
municipales en aquellos lugares que no fueran necesariamente capital de
provincia. Actualmente hay más de quinientos.
Un caso particular en España y demás países “católicos” son los
museos religiosos. Estos fueron posibles por la riqueza que mantenía la
Iglesia a pesar de las desamortizaciones. En 1869 la diócesis de
Tarragona fue pionera en este tipo de museo. Una orden de 1923 prohíbe a
la Iglesia vender sus bienes artísticos, pero el Estado promueve la
creación de museos diocesanos. En los años 40 no hay ninguna diócesis
que no tenga museo.
El inicio del siglo XX supondrá un periodo de crisis debido a las
numerosas críticas (sobre todo de los vanguardistas) que van surgiendo
sobre el sentido de los museos y el servicio que deben prestar. Los críticos
los consideran “cementerios de arte”. La institución ha quedado
obsoleta, se hable del deterioro de los edificios, la escasez de
presupuesto, la falta de formación de técnicos o especialistas a la hora
de acercarse al público, ausencia pedagógica, descontextualización de
las obras, no había calendarios fijos de apertura. En definitiva, no
prestaban un servicio público, su principal objetivo era conservar la
colección (almacenes visitables).
Gran parte de los técnicos son conscientes de que los museos están
anticuados, por lo que se empiezan a preocupar por la Museología. En
1926, en el seno de la Sociedad de las Naciones, se crea una Oficina
Internacional de Museos (OIM), que comienza a publicar la revista “Museion”.
En 1946, la Sociedad de Naciones pasa a ser la ONU; así la OIM se
convierte en el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y la revista
se conocerá como “Museum”. Ésta amparó numerosas
conferencias, congresos, tratados,... sobre Museología y se estudió la
problemática de los museos.
Los museos alemanes fueron los más activos en su desarrollo museológico:
hay más sobriedad en las exposiciones, mayor selección, se intentan
organizar por grados de dificultad dependiendo de los conocimientos del público,
se acompa an las piezas con rotulación y con alguna información.
Paralelamente surge el concepto de almacén para albergar lo que no ha
sido seleccionado, porque no se debe exponer todo lo que posee el museo.
Lo más importante es el cambio conceptual que se produce: a partir de
ahora es el visitante el principal objetivo del museo y no sólo la
conservación de las obras. Se piensa que debe dar un servicio público y
actuar como centro de educación para los jóvenes y las personas carentes
de estudios. Comienzan a analizarse la psicología de los visitantes, la
ordenación de las piezas, así como informaciones complementarias como la
influencia de la luz, el color de las paredes...
La primera reunión internacional de museos (1927) tiene como tema
principal el museo como fin educativo. La segunda, celebrada en Madrid en
1934, trató sobre la arquitectura y el acondicionamiento interior.
Famosos arquitectos como Le Corbusier o Rohe se interesaron
en la creación del espacio museístico.
Estas mejoras de los años 20-30 no fueron generalizadas en todos los
países. En esto España se desmarca del resto de Europa: los principales
museos estaban abandonados. A pesar de todo ellos, se hicieron pequeños
intentos de reformas (por ejemplo, Benlliure y la remodelación del Museo
de Arte Moderno que llevó a cabo durante el periodo en que lo dirigió).
Se intentó situar las colecciones en un contexto histórico; así el
Museo de la Ciudad de Madrid realizó una exposición de porcelanas del
siglo XVIII e hizo una reconstrucción de la época. También destaca la
labor de entidades privadas: la Sociedad Espa ola de Amigos del Arte
organizó durante años magníficas exposiciones temporales (cordobanes,
rejerías, alfombras,...), la Institución Libre
de Ense anza, a través de su proyecto regeneracionista de educación,
potenció la aproximación del pueblo a los museos en donde en ocasiones
daban sus clases; también crearon el Museo Pedagógico.
En la época republicana aparecen nuevas leyes referidas a los museos y
que se han mantenido hasta 1985. El gobierno apoyaba las llamadas misiones
pedagógicas que consistían en acercar al pueblo diversas obras pictóricas.
Pero lo que verdaderamente consiguieron fue crear un gran respeto por las
obras de arte. También en esta época surgieron los ateneos, donde se
celebraban conferencias, exposiciones,...
En estas dos décadas podemos decir que fue cuando surgió la idea de
museo tal y como lo entendemos actualmente (1920-1940).
Con la Guerra Civil espa ola y la II Guerra Mundial llegamos a una
nueva crisis. En el caso de España, más que un motivo de pérdidas y
destrozos supuso un momento de desorganización ya que en ambos bandos se
crearon juntas que se encargaron de recoger las obras y custodiarlas en sótanos
o bien, dejarlas en depósito en exposiciones europeas.
Los museos europeos corrieron pero suerte: hubo inmensas destrucciones
y, sobre todo, se produjeron numerosos saqueos.
La posguerra espa ola supuso el distanciamiento definitivo entre los
museos espa oles y los europeos. Pero no se perdió la costumbre de crear
museos. Así en 1941 surge el Museo de los Reyes Católicos, en
1943 el Museo Nacional de Arquitectura. En 1953 se pasan a crear
museos diocesanos.
Por esta época, los museos americanos, beneficiados por la ausencia de
la guerra en su territorio y la prosperidad económica, empiezan a crecer
y destacar. Toman la delantera a través de elementos modernos, empiezan a
potenciar la llegada de químicos, psicólogos,... Abandonan cualquier ánimo
enciclopedista y exponen piezas más seleccionadas y relacionadas; así se
amplía el número de técnicos y éstos son cada vez más especializados.
Estos museos comienzan a proyectar su trabajo sobre el público. Se
convierten en centros de servicios.
Tras la II Guerra Mundial llega a Europa el Plan Marshall que ayuda al
renacer de los museos europeos. Tras estas ayudas habrá una remodelación
en su organización de trabajo, que será más funcional. La revista “Museum”
tendrá gran importancia. Los museos europeos empiezan a aplicar técnicas
museográficas más refinadas. A ello ayudan las múltiples publicaciones
referidas al tema.
Se desarrollan nuevas tipologías de museos: de barrio, centros de
arte, museos al aire libre (proliferan), ecomuseos, ...
Los museos resurgen con una nueva concepción del Patrimonio Histórico
como un activo de los Estados; es una materia prima mas a explotar económicamente.
El cambio es tan radical que Varine-Bohan denomina a este periodo
(1950-1970) como de organización de los museos.
En España las novedades no llegan hasta los años 70 (se había
perdido la renovación de entreguerras y la de la posguerra). Sólo en la
creación de museos etnográficos de la cultura popular, España no fue a
la zaga. Las peque as comarcas europeas sienten peligrar su identidad
dentro de la industrializada Europa; así surgen estos museos (Museo
etnográfico de Asturias, 1953, Gijón; de Aragón, Zaragoza; de
Alcantarilla, Murcia).
En 1968 se publica, a petición del Ministerio, un informe sobre el
interés de estos museos. Este informe propone la creación de una red de
museos etnográficos. Es el comienzo de una política real de creación de
museos etnográficos (Museo del vino, Ribadavia,...). Muchos han
desaparecido, están cerrados, ... aunque siguen generando interés
social. El Museo del Pueblo Espa ol se cierra tras la guerra y se reabre
en 1971; se volvió a cerrar en 1973 y así continúa.
En los años 50, el Museo de Arte Contemporáneo se divide en dos,
debido al paso del tiempo sobre sus fondos (que habían dejado de ser
contemporáneos): siglo XIX y Museo de Arte Contemporáneo. Esta división
no se llegó a realizar: los fondos del siglo XIX se integraron en el
Museo del Prado, y el M.A.C. siguió en los bajos de la B.N.E., aunque se
renovó y dedicó especialmente a autores espa oles.
En 1968 se crea el Museo Espa ol de Arte Contemporáneo (MEAC). Para él
se dise a el primer edificio creado para museo en nuestro país. En 1975
se inaugura este edificio. Supuso una apertura a la realidad museística
mundial. Comienza una nueva etapa para nuestros museos.
La Constitución de 1978 recoge las obligaciones del Estado sobre el
Patrimonio Histórico. En 1985, la Ley de Patrimonio Histórico Espa ol
16/85 es aprobada; unifica, refunde y moderniza la legislación dispersa
existente en España sobre Patrimonio Histórico. Para los museos esta ley
supuso novedades:
- adoptó la definición de museo del ICOM.
- Declara bien de interés cultural (BIC) los museos (edificios y
colecciones) por ministerio de la ley (cierra la exportación).
En 1987 se publica el Reglamento de Museos de titularidad estatal (R.
D. 620/87):
- Es el primer reglamento de funcionamiento y organización de los
museos que se publica en España (salvo uno de 1901).
- Es aplicable a cualquier museo por ser casi la única referencia
existente.
Junto a esta renovación del marco jurídico, en los últimos veinte años
se ha invertido más dinero en museos que en todo el siglo: renovación
del Prado, creación del Centro de Arte Reina Sofía, creación del Museo
Thyssen. Se han renovado museos provinciales (Sevilla, Zamora, Palencia,
Soria, La Coruña). España parece haber entrado en el ritmo europeo en lo
que a museos se refiere.
Problemas básicos de los museos actuales:
- Museo/espectáculo y concepción del Patrimonio Histórico como bien
de mercado: museo=industria cultural; grandes exposiciones, montajes
museográficos,... Conceptos puramente económicos como rentabilidad,
mercadotecnia. Estos conceptos resultan lejanos para los museos españoles,
aunque en el resto del mundo cada vez resulta más dudosa la eficacia
cultural y pedagógica de esta concepción del visitante como cliente.
- Postmodernismo: filosofía que niega los valores morales y estéticos
establecidos desde el siglo XVIII. El mestizaje cultural está provocando
el replanteamiento de conceptos como arte y cultura y, por tanto, del de
Museo. Los museos acaban volviéndose hacia la Antropología cultural.
Como consecuencia empiezan a diluirse las diferencias tradicionales entre
museo de Historia, de Ciencias Naturales, de Arte Contemporáneo,... Los
museos van hacia la cultura global. En España hay muchas reticencias (de
políticos, coleccionistas,...).
- Apertura de los museos al exterior, a los medios de comunicación,
las nuevas tecnologías de la imagen, las redes de comunicaciones,... Los
museos emprenden una carrera por salir de sus límites y convertirse en
centros de información (en Internet, por CD-ROM,...). La tendencia es la
Museografía virtual (digitalización de los fondos museográficos); es
necesaria pero costosa.
Síntesis del tema: paso del museo-templo, santuario,
lugar cerrado donde se conservan bienes preciados al museo memoria de la
historia. El paso al museo escuela era sencillo: transmisión de la
herencia histórica; pero la vinculación del museo con la escuela no era
suficiente. Se llega al museo=centro cultural, que ofrece actividades múltiples
a un público múltiple, tratando de conseguir que la institución sea
vista como algo cotidiano. A medida que se desarrollan la pedagogía y la
mercadotecnia se llega al museo espectáculo, de bastante poca eficacia
cultural y pedagógica. Ahora se busca el museo=centro de documentación:
el museo debe tener variedad de discursos para los distintos tipos de público
y de información que éste precisa.
RESUMEN
El coleccionismo, que se ha venido desarrollando desde la Antigüedad,
es considerado como el origen de los museos. En Grecia se puede hablar del
museo-santuario como del lugar donde se conservan bienes preciados. En
Roma comienzan el coleccionismo privado y el mercado del arte. Durante la
Edad Media, el cristianismo se “apropia” del coleccionismo y se vuelve
al museo-templo. Hasta el siglo XV no se abandona la idea del tesoro y no
se resaltan los valores histórico, artístico y documental de los
objetos. Durante el Renacimiento se coleccionan, además de obras de arte,
objetos del mundo natural; proliferan las “cámaras de maravillas”. La
ilustración y el racionalismo del siglo XVIII llevan a exaltar los
valores científico y pedagógico de las colecciones y a la apertura al
pueblo. Tras un periodo de crisis a comienzos del siglo XX, se busca el
prestar un servicio público, el museo como centro cultural. A medida que
se desarrollan la pedagogía y la mercadotecnia se llega al museo-espectáculo,
de bastante poca eficacia cultural y pedagógica. Ahora se busca el
museo=centro de documentación: el museo debe tener variedad de discursos
para los distintos tipos de público y de información que éste precisa.
Tema 2. El concepto de museo
Existen múltiples definiciones de museo, esto es, múltiples visiones
de lo que es un museo.
En 1895 George Brown Goode ya definió museo. Su definición no
se diferencia en mucho de la del ICOM de 1974.
Los museos son instituciones, esto es, de mayor trascendencia que las
personas físicas. Son instituciones sin ánimo de lucro (el dinero que
ingresan deben reinvertirlo en la propia institución). Los museos reúnen
colecciones de cualquier naturaleza cultural, sin ningún límite en
cuanto a sus posibles contenidos. El museo conserva esas colecciones como
herencia histórica para transmitirla a las generaciones futuras. El museo
investiga sobre las colecciones, las expone y ejerce como centro de
transmisión de información sobre su temática. Todo esto con tres
finalidades:
- para el estudio
- para educación (al servicio de la sociedad)
- Para deleite o contemplación de forma agradable.
Sobre estas ideas el Reglamento de Museos de 1987 da una serie de líneas
materiales para la consecución de esos objetivos:
- El museo debe tener una colección estable.
- El museo debe contar con una sede permanente en la que desarrollar
sus funciones.
- El museo debe ofrecer sus servicios con calendario y horarios fijos.
- El museo debe tener un presupuesto que sustente su funcionamiento
ordinario.
- El museo debe tener un personal técnico para atender las tareas. La
plantilla se debe organizar en tres áreas: conservación e investigación,
difusión y administración.
Frente a la visión decimonónica del museo, las definiciones del ICOM
y la Ley 16/85 centran la actividad de los museos y les ofrecen un buen
campo de acción.
Museología: etimológicamente, ciencia del museo. Aunque su
objeto formal está claro, aún no tiene una metodología específica: es
una ciencia autónoma o aplicada (que utiliza conocimientos de otras
muchas ciencias). Plano teórico.
Museografía: conjunto de técnicas y prácticas aplicadas a un
museo (Rivi re). Es un campo multidisciplinar. Plano práctico
(arquitectura,...).
La Museografía es mucho más antigua. La reflexión teórica no
aparece hasta el siglo XX. Casi hasta ahora, ambas tareas las han ejercido
los técnicos por lo que la diferenciación era difícil. Se han
diferenciado porque quiere sacarse la reflexión sobre el museo fuera del
propio museo; poner distancia entre el estudio y su objeto. Cada vez más,
la Museología tiende a hacerse en los Departamentos Universitarios.
Hay autores que defienden que son inseparables. Frente a ellos, otros
sostienen que los planteamientos teóricos del museo no pueden ce irse a
las aplicaciones prácticas (por los problemas económicos, políticos,...
que las actividades diarias encuentran).
Tipologías de museos: son útiles a efectos estadísticos,
organizativos. Criterios:
- titularidad
- ámbito geográfico de cobertura de las colecciones
- contenido temático de las colecciones.
Según la tipología que establece la ICOM podemos distinguir cuatro
grandes bloques de museos: (aunque en el fondo todos tienden a ser históricos)
a) de arte: son los más tradicionales. Reúnen objetos
por su valor estético. Su meta es la obra maestra=aquel objeto al que se
confiere una categoría artística reconocida por la crítica y la
historia del arte. La tradición de la historia del arte de dividir en
periodos ha influido en los museos.
El arte antiguo suele estar en los museos arqueológicos. El contemporáneo,
esencialmente en Centros de Arte o museos contemporáneos. La mayor parte
de los museos de Bellas Artes se dedican al arte medieval y moderno
(raramente pasan del siglo XIX); además la mayor parte se ocupan sólo de
pintura.
Los museos de Arte Contemporáneo son una contradicción. En lugar de
educar al público con fines históricos, tienen como meta dar a conocer
nuevas corrientes, artistas,... Además el MAC no tiene seguridad de la
perdurabilidad artística de las obras actuales. De ahí que se tienda a
la denominación “Centro de Arte” como centro de exposiciones, sin
colección estable, sin las responsabilidades del museo.
Estas instituciones funcionan bien por periodos: cuando dispone de un
equipo técnico que sabe discernir los artistas de más calidad. Sufren
crisis periódicas. Los centros de arte crean mercado, existen muchos
intereses, no culturales, en mantener esos centros (artistas, galeristas,...)
como museos (con colección).
Un caso particular dentro de este grupo son los museos de Artes
Decorativas. Los museos de Bellas Artes no se suelen ocupar del conjunto
de las artes plásticas (sólo pintura, escultura, arquitectura,...).
Aquellos objetos realizados con una finalidad práctica pueden llegar a
ser artísticos, pero nunca serán “arte de verdad” (no han sido
hechos para la contemplación).
b) históricos: los museos históricos pueden contener
esencialmente obras de arte, pero su objeto es narrar de forma cronológica
un periodo determinado. Aquí se pueden incluir los museos arqueológicos
europeos (Prehistoria - Edad Media), museos militares, navales, museos de
historia o de la República, museos locales, museos dedicados a hechos
concretos (de la I Guerra Mundial, del holocausto judío,...).
Sus colecciones son muy diversas. La estética pierde primacía ante la
consideración de los objetos como símbolos de la historia. Cuando un
objeto no es suficientemente explícito para narrar ese periodo o hecho
histórico, se acude a complementos (maquetas,...). Aquí la necesidad es
explicar, no sólo la contemplación, esto conlleva dificultades museográficas.
Su principal problema es la propensión a las ideologías: la
jerarquización de los hechos y los objetos, los textos que los acompa an,...
Los cambios de régimen político provocan cambios en los museos. En
muchos lugares son utilizados como generadores de identidad cultural. En
los países europeos resulta difícil cambiar el discurso de los museos,
pero es habitual, por ejemplo, en Latinoamérica.
c) Etnográficos: en estos museos la estética del objeto
prácticamente desaparece. También se pierde de vista la cronología como
elemento esencial. Su meta, de acuerdo con los principios de la Antropología,
es luchar contra el etnocentrismo, mostrar la diversidad de las culturas y
propiciar el respeto a las mismas. Pero surgen graves problemas
conceptuales: historia/presente y popular/culto.
La mayor parte de estos museos nacieron en plena época colonialista;
esto merma su capacidad pedagógica y de relativización. El apoyo que
estos museos recibieron en el siglo XIX fue de carácter político. En el
siglo XX cambian las cosas: se pierde el apoyo político y el contenido de
estos museos comienza a alejarse del presente. Muchos de estos museos se
convierten en históricos.
Los museos etnográficos de las propias culturas tienen problemas
semejantes: cada vez son más locales y más abundantes. El grueso de
estos museos surgieron en el siglo XX (hasta los años 40). A diferencia
de los etnográficos generales, no tuvieron apoyos políticos, aunque
algunos si tienen claras vinculaciones políticas.
Otra oleada de creación de estos museos se ha producido en la segunda
mitad de siglo. Siguiendo los principios de la Antropología, luchan por
salvar la propia identidad, y no relativizan lo cual merma sus cualidades.
Se sirven como base de los conceptos tradición/popular. Con este último,
en muchos casos, fraccionan la realidad, aíslan los hechos como si
formaran parte de una cultura autónoma, independientes del momento en que
se están produciendo. Dónde está el límite popular/culto --- museo de
arte/museo etnográfico.
También hay problemas con el concepto tradición. Desde el punto de
vista museístico, es aquello que deja de estar vigente; contradicción,
porque en el momento en que algo ya no está vigente es histórico. El
museo etnográfico guarda (o debería guardar) los objetos cuando están
en el paso intermedio, pero si no renuevan las colecciones no serán
testimonios de la cultura sino museos historicistas de un periodo
concreto.
A pesar de todas estas contradicciones, los museos etnográficos
reciben cada vez más visitantes (la población ve perder sus referentes
históricos, quieren saber algo sobre los nuevos habitantes de las metrópolis-inmigrantes,....
). Los museos tienen dificultades para resolver las preguntas de sus
visitantes, además de problemas económicos.
Desde el punto de vista museográfico, hay dos tipologías:
- museos al aire libre: junto al tradicional edificio, ambienta su
colección con muestras de edificaciones de la época (edificios
originales trasladados al lugar). Objeciones: la descontextualización. A
favor: su utilidad pedagógica, el coste que supone conservarlos en su
lugar original, se conservan las técnicas de reparación de estas
edificaciones. El museo Skansen de Estocolmo (finales del siglo XIX) fue
el primero de estas características. A imitación de éste, a principios
de siglo surgieron muchos, sobre todo, en los países escandinavos.
Posteriormente (años 20-30) en la Europa Central y Oriental (Rumanía,...).
De ahí se extienden a todo el mundo (Museo suizo al aire libre, Museo
Nacional de Niamey, Níger).
- Ecomuseos: tratan de mantener los elementos culturales en su terreno
y vincular a la población en su conservación. Suelen surgir por
iniciativa de los propios habitantes de las poblaciones. A diferencia de
los museos locales, combinan el deseo de la población con un apoyo por
parte de los técnicos de museos. Son una creación francesa de finales de
los años 60, su “padre” fue Riviere, junto a un grupo de jóvenes
museólogos contestatarios que buscaban más implicación de los museos
con la localidad en que se asentaban; el elemento que buscaban era la
participación de la población en la creación y en las actividades a
desarrollar. Desde el punto de vista museográfico, requiere una continua
renovación y reflexión sobre la relación entre el museo, el público y
su lugar de enclave (ej.- Museo La Bintinais, Francia).
d) De ciencias: su campo de acción es complejo e
inmenso: ciencias naturales y el desarrollo técnico de la humanidad a lo
largo de la Historia. En ellos, la investigación ha tenido un papel
prioritario; solían estar vinculados a centros de investigación. Aquí
desaparece por completo la estética de la colección. Retos de estos
museos:
- enorme capacidad de síntesis (para no abrumar al visitante).
- Insistencia en la pedagogía; desarrollo de técnicas particulares
(maquetas, reconstrucciones en funcionamiento,...).
Ej.- Museo de la Ciencia de Londres, Museo de la Ciencia y de la
Industria de Londres (1933), Deutsche Museum de Munich.
Estos museos se alejan cada vez más de las colecciones históricas.
Los museos de ciencias naturales están consiguiendo modernizar sus
instalaciones.
---------- Diversidad de museos; ¿existen elementos comunes?.
* Deontología y ética profesional
Los museos se mueven en el mercado, lo cual, en ocasiones, se compagina
mal con el “sin ánimo de lucro”. Ese mercado nos puede situar al límite
de la legalidad.
- Compra de piezas de origen ilegal o dudoso: esto potencia la
destrucción del patrimonio, aunque conlleve que esas piezas acaben en
colecciones particulares o en museos fuera del país.
- Colecciones privadas de los conservadores.
- Trabajo de los técnicos fuera del museo (como tasadores,... para
coleccionistas, casas de subastas,...).
En 1986 el ICOM aprobó un código de ética profesional (sin valor
legal pero que se está introduciendo en reglamentos internos de museos y
en algunas legislaciones).
- Prohíbe la adquisición de bienes ilegales.
- Si un conservador es coleccionista debe entregar al museo un
inventario de sus bienes.
- No permite que los técnicos del museo trabajen en casas de subastas,
para particulares,...
- Los conservadores no pueden tasar obras para particulares salvo por
encargo del museo.
Tema 3. Museos y organización administrativa
Los bienes de los museos han pasado a ser bienes de interés general;
como tales han sufrido una paulatina normativización, legislación.
Este proceso depende de los países. En la tradición anglosajona no
hay prácticamente normas sobre Patrimonio, cada centro dispone de las
suyas. Aunque si existen mecanismos de control sobre los museos (Comisión
de museos y galerías - Gran Breta a, Asociación Americana de museos -
EE.UU, de carácter privado controla y mejora el funcionamiento de los
museos). Ambas disponen de registros de museos; éstos deben cumplir una
serie de fuertes requisitos para ser incluidos en los mismos (si no se
superan estos requisitos, en el caso inglés no puedes acceder a las
ayudas oficiales, en el caso americano, si no perteneces a la Asociación
es difícil encontrar apoyos económicos, públicos o privados).
En Francia tampoco hay mucha legislación relativa a museos (sólo a
museos nacionales). En 1945 una Ordenanza distinguió: museos nacionales y
museos clasificados o controlados (estos últimos son los que dependen del
resto de las administraciones públicas, aunque los clasificados disponen
de personal del Estado).
En Espa a la situación es más compleja. La historia de la legislación
espa ola sobre patrimonio se inicia en el siglo XX (salvo anteriores
normas concretas sobre museos):
- Ley de 1911 sobre regulación de excavaciones arqueológicas.
Consecuencias: se reconoce que los bienes arqueológicos son de dominio público,
si esto es así, todos los restos arqueológicos deben ir a los museos.
- 1922: creación de la Comisión de valoración y exportaciones, debía
autorizar cualquier exportación de bienes del Patrimonio, al margen de su
titularidad.
- 1923: decreto que regula la enajenación de bienes de la Iglesia Católica.
- 1926. Es la primera disposición general sobre Patrimonio histórico.
- 1933: la anterior fue sustituida por una de este a o, muy consultada
en su redacción con técnicos de museos y vigente hasta 1985.
- La Constitución de 1978 recoge muchas referencias a aspectos
culturales:
- artículo 148.15: concede a las Comunidades Autónomas competencias
en museos, bibliotecas y conservatorios de música de interés para la
Comunidad.
- artículo 149.1.28: el Estado es el responsable primero en todo lo
referido a expolio o exportación de bienes de interés cultural, así
como de museos, archivos y bibliotecas de
titularidad estatal, sin perjuicio de su gestión por parte de las
Comunidades Autónomas.
En consecuencia, se publicaron los decretos de traspaso de competencias
en materia de cultura. Para los museos de titularidad estatal se
establecieron convenios de gestión, en los que se incluyeron los museos
provinciales y la mayor parte de los museos monográficos. Esto ha
supuesto una descentralización y reorganización legal y administrativa
bastante compleja.
Paralelamente a estas transferencias y convenios, se publicó la Ley
16/85 de PHE que pretendía sumir esos nuevos criterios constitucionales y
recoger la diversidad en materia cultural existente en nuestro país.
Supone mejoras notables con respecto a la anterior legislación (recoge la
definición de museo del ICOM, declara b.i.c. tanto los edificios como las
colecciones que contienen los museos, y crea el Sistema Espa ol de Museos
como órgano de coordinación entre instituciones museísticas del país).
En 1987 se publica el reglamento de museos de titularidad estatal.
Supuso un marco de referencia para muchos museos. Aquí se recoge por
primera vez una lista de tareas que debe llevar a cabo un museo:
- conservación, catalogación, ordenación y exposición de sus
bienes.
- Investigación en el ámbito de sus colecciones o su especialidad.
- Celebración de exposiciones temporales divulgativas.
- Publicación de catálogos y monografías de sus fondos.
- Desarrollo de actividades didácticas relacionadas con sus
contenidos.
Además regula normas de inventario, catalogación, ingreso y salida de
piezas, propone una organización interna básica,... También desarrolla
el Sistema Español de Museos; estaría compuesto por:
- museos del M.E.C.
- Museos nacionales que no pertenezcan al M.E.C.
- Museos que tengan colecciones de interés y se adhieran por convenio.
- Institutos del PHE.
- instituciones docentes vinculadas con el PHE.
Funciones del sistema: cooperación entre museos e instituciones para
las funciones básicas del museo, para el perfeccionamiento del
personal,...
La legislación de las Comunidades Autónomas es importante porque la
legislación del Estado es subsidiaria de la de éstas, y porque desde
1978 el Estado sólo puede legislar para los museos de su titularidad.
Para el resto de museos la competencia plena es de las Comunidades Autónomas.
Actualmente la legislación ha distinguido entre: museo, exposición
permanente (no tienen personal fijo) y colección (no tienen personal
fijo,... ni horario de visita).
Pero la realidad administrativa es otra. Basándonos en “Museos y
colecciones de Espa a” de Consuelo Sanz Pastor, y en la base de datos
del MEC. Sabemos que en España
hay unas 1300 instituciones museísticas de titularidad muy diversa:
- el principal propietario son los municipios (500 museos), sin que las
leyes de administración locales dispongan de regulación sobre la
materia.
- La Iglesia católica (300 museos) que tampoco cuenta con una
normativa civil.
- Las entidades privadas (250 museos) en la misma situación.
- La administración general del Estado (180 museos).
- Las Comunidades Autónomas (40 museos).
El 83% de este total está ajeno a cualquier regulación en su
funcionamiento. Todas las disposiciones legale se aplican al restante 17%
de museos. Apenas un 20% reúnen las condiciones necesarias para ser
designados museos. Esta situación deriva, en gran medida, de la
consideración del museo como simple almacén o conjunto de salas para
exponer.
El grueso de los museos nacionales son gestionados por:
- Ministerio de Defensa (34).
- Patrimonio Nacional (bienes y monumentos adscritos a la Casa Real)
(22).
- MEC: eliminando las colecciones universitarias, gestiona 92 museos.
Incluye los grandes museos nacionales y la red de los museos provinciales.
De esos 92, 68 han transferido su gestión a las Comunidades Autónomas
(museos provinciales). El resto se distribuyen en seis departamentos
diferentes: unos porque son organismos autónomos (museo del Prado, Reina
Sofía,...) y otros porque dependen de organismos autónomos (Museo del
Libro - BNE,...).
A pesar de la normativa de 1837 sobre los museos provinciales, el
Estado sólo se ha ocupado de su creación y mantenimiento cuando no lo
han hecho las administraciones locales. Algunos de estos museos fusionan
la Arqueología y las Bellas Artes (Palencia), otras provincias disponen
de dos museos diferentes (Córdoba) y otras tienen varios museos de
titularidad estatal (Soria: Museo Provincial, San Juan de Duero, ruinas de
Numancia, San Baudelio de Berlanga,...; Toledo: Museo Sefardí, Casa del
Greco, Museo de Santa Cruz-provincial,...). El desequilibrio es absoluto,
incluso algunas provincias no disponen de ninguno.
Según los convenios de gestión, los museos mantienen la titularidad
estatal (el Estado es el propietario de las colecciones y del edificio, lo
cual supone que asigna presupuestos para la mejora de las instalaciones) y
las Comunidades Autónomas se encargan de la gestión ordinaria
(empleados, mantenimiento, prestación de los servicios culturales,...).
Pero existe dificultad para distinguir mantenimiento ordinario de inversión.
No se ha logrado la armonía en la dualidad de competencias sobre
museos. La solución sería la eliminación de la Red de Museos estatales,
y la entrega de los museos a las administraciones gestoras = transferencia
plena a las Comunidades Autónomas para que éstas puedan ejercer su
propia política museística.
El Sistema Español de Museos se creó para que los museos mantuvieran
entre sí vínculos científicos y técnicos. Este sistema debería estar
dotado de fondos económicos para financiar proyectos de colaboración,
subvenciones,...
Mientras, las Comunidades Autónomas han ido creando sistemas
regionales de museos, cada una con sus propios criterios, muchas veces
incompatibles entre Comunidades Autónomas. Esto supone un difícil
unificación futura.
En España hay 16 museos nacionales:
- Museo Nacional de Ciencias Naturales (1752- Real Gabinete o 1777): su
relación con el resto de la red es nula. Depende del CSIC; es un lugar básicamente
de investigación.
- Museo del Prado (1819)
- Museo Arqueológico Nacional (1867)
- Museo Nacional de Reproducciones Artísticas (1877): escayolas en su
mayoría. Reunía reproducciones de obras de arte que no se encontraban en
España. Debería actualizar su colección (cine, reprografía,...).
- Museo Nacional de Artes Decorativas (1913): las mejores de artes
decorativas están en el Museo del Prado y en el Museo Arqueológico.
- Museo del teatro (1919 - Almagro): surge de manos de un particular.
Depende del INAEM.
- Museo Nacional de Escultura (1933 - Valladolid): era el antiguo Museo
provincial de Bellas Artes de Valladolid. Sus colecciones están bastante
limitadas geográfica y temporalmente.
- Museo de América (1941): reunió casi todas las colecciones
procedentes de América dispersas hasta entonces (en el Prado, por
ejemplo). Es un muse geográfico en un panorama de museos nacionales temáticos.
- Museo Nacional de Cerámica y Artes suntuarias (1933 - Valencia,
Museo González Martí,
particular que donó sus obras a cambio de la denominación
“Nacional” para su museo): el 95% de las colecciones son valencianas,
y en depósito (del ayuntamiento y la diputación valencianos).
- Museo Sefardí (1964 - Toledo): es un museo-monumento. La joya de la
colección es la Sinagoga de Tránsito, no las propias colecciones del
museo. El estado laico mantiene un museo dedicado a una parte de la
comunidad judía.
- Museo Nacional de Arte Romano (1975 - Mérida): este museo llevaba
abierto desde el siglo XIX. Las colecciones son de Mérida.
- Museo Nacional de la Ciencia y la Tecnología (1980): está en
proceso de creación. No está abierto al público (Estación de
Delicias).
- Museo Nacional de Arqueología Marítima (1980 - Cartagena): surgió
de la mano del Centro de Arqueología submarina de Cartagena. Las
transferencias sobre Arqueología a las Comunidades Autónomas hacen que
las colecciones no aumenten porque los fondos van a parar a los museos
provinciales.
- Museo Nacional Centro de Arte reina Sofía (1988): heredero del MEAC,...
- Museo Nacional de Antropología (1993): colección del antiguo Museo
Nacional de Etnología y Museo del Pueblo Español con el fin de
actualizar el concepto. En la actualidad sigue sin llevarse a cabo el
proyecto de unión de ambas instituciones.
- Museo del Libro (1995): lo creó la BNE; no ha aparecido en el BOE su
decreto de creación, pero figura como Nacional en los Presupuestos
Generales del Estado.
No existe ninguna normativa de cumplimiento obligado a nivel
internacional. Em pieza a haber normativas vinculantes de la UNIÓN
EUROPEA. Entre la normativa no vinculante hay que destacar:
- recomendaciones de la UNESCO.
- Recomendaciones del Consejo de Europa.
- Recomendaciones de la UNIÓN EUROPEA.
España también ha suscrito una serie de convenios internacionales en
materia de museos:
- Convenio de La Haya (1954): sobre protección de bienes culturales en
caso de conflicto armado. España lo ratificó en 1992. Los países
firmantes se comprometen a:
- salvaguardar sus b.i.c. antes de que se produzcan los conflictos,
- a respetar sus propios bienes y los ajenos, sea cual sea el
conflicto,
- a formar personal específico para la custodia de los bienes
culturales.
- Los países deben establecer refugios en los que guardar los bienes
muebles.
- Convención de París (1970): sobre las medidas a adoptar para
prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia ilícita
de b.i.c. España lo ratifica en 1986. Los países firmantes se
comprometen a lo dicho. Quiere evitar el tráfico ilegal de b.i.c entre países.
- Reglamento de 1992 de la CEE sobre exportación de bienes culturales:
es de carácter vinculante. A pesar de la existencia del libre mercado, el
patrimonio histórico de cada país sigue regido por las propias normas
del país. El libre comercio de Patrimonio Histórico requeriría una
legislación común a todos los países miembros.
Tema 4. Funciones y organización del museo
La Museología y las técnicas de gestión nos ayudan a crear y
gestionar el museo. Hay que tener un programa museológico claro.
Cuestiones a tener en cuenta:
a) Qué va a ser la institución: filosofía del museo, orientación:
- qué proyecto social sostiene a la institución: museo público /
privado, oficial / empresas, asociaciones,...
- a qué intereses responde la institución: proyecto de conservación
de patrimonio ya existente / potenciar otras actividades (turismo),...
- qué funciones simbólicas se le a aden que puedan condicionar su
creación y su futuro: se trata de dar utilidad a un monumento restaurado,
de justificar la restauración de un monumento en mal estado, de
rehabilitar una zona marginal, de poner en valor una colección existente,
de potenciar ideologías, para dar modernidad al lugar donde se crea,...
- qué papel va a jugar en su contexto (geográfico, económico,...):
va a ser una institución aislada o formará parte de un conjunto, zona céntrica,
formará con facilidad parte de recorridos turísticos,...
- cuál va a ser el público: general, especializado, escolar, local,
regional, nacional, internacional,...
- qué área de influencia se espera que tenga: quiere entrar en los
circuitos internacionales,...
b) Cómo va a ser la institución: cuestiones para dimensionar el
museo.
- Colecciones: cuáles son, de qué temática, qué volumen tienen, qué
significación tienen, ¿es un conjunto coherente?. Crecimiento: ¿es
posible, previsible?, o es cerrada; si es posible, ¿se pueden planificar
las futuras adquisiciones (por compra, donación,...)?. Previsiones sobre
las necesidades de documentación y conservación (aquí influye mucho el
tipo de colección; cada una requiere una plantilla apropiada).
- Cifras previsibles de asistencia.
- Se prevee realizar actividades con el público al margen de la
exposición, actividades diferenciadas para cada tipo de público.
- La exposición: sólo una permanente o una permanente más
exposiciones temporales, o sólo exposiciones temporales.
- Horario del museo.
- Personal: disponibilidad de la plantilla o personal temporal;
contratar a empresas de servicios.
- Financiación: quién se hace cargo de los gastos de funcionamiento,
y en qué cuantía. Posibilidades de mecenazgo externo, analizando si será
para esa función cotidiana o para actividades concretas. Actividades
semicomerciales (tienda, librería, cafetería, alquiler de espacios para
otros actos,...).
- Marco legal: la institución va a tener una norma legal de creación;
existen normativas externas que afecten al museo (legislación estatal,
regional, de fundaciones,...); qué limitaciones jurídicas tiene el museo
respecto a las colecciones (son del museo, son donaciones, depósitos, préstamos,...).
c) En el centro de la localidad, en una zona de oficinas, en las
afueras de la ciudad.
- Qué características tiene el emplazamiento urbano: existe
transporte público, está en el casco histórico, está exento o alineado
en la calle (una única puerta), tiene zona ajardinada, peatonal,
aparcamiento, una zona que le diferencie y permita que se reúna el público.
- El edificio: es de nueva construcción o ya existía; en este caso,
es posible adaptarlo, ampliarlo; condiciones de seguridad: las que tiene y
las que es posible implantar.
d) Precisión de los costes de implantación, de los gastos de
personal, de funcionamiento, de futuras inversiones (cambios en la
exposición, adquisición de piezas,...).
El resultado de la respuesta a todas estas preguntas es el programa
museológico, que avanza en distintas fases hasta llegar al programa de
ejecución.
Este programa no solo ayuda en el momento de creación, porque contiene
el ideario del museo, su filosofía. Será un documento de uso continuo:
de él parten las acciones que planifica el museo. Es una herramienta de
trabajo y que sirve para introducir a los nuevos empleados en la dinámica
de la institución.
Los programas museológicos se quedan obsoletos con frecuencia (10-15 a
os). Tras este periodo conviene reelaborarlos.
Organización interna del museo
- Personal: es uno de los principales problemas de los museos (problema
técnico y gerencial). Los gestores siempre se plantean cuál es el
personal estrictamente necesario (temporal, externo,...). Problemas con el
personal de mantenimiento.
- Técnicos de museo: conservadores generales o especialistas. Históricamente
se ha sentido la necesidad de que existieran en los museos. En el siglo
XIX no se obvia la necesidad de un personal técnico a cargo de las
colecciones (fracaso de las Juntas que dejaron las colecciones en manos de
eruditos). En 1867 se a adieron al Cuerpo facultativo de Archiveros y
Bibliotecarios los llamados Anticuarios.
Pero esta sección apenas abarcaba los museos arqueológicos y los
provinciales. Los museos de Bellas Artes hasta 1971 estaban en manos de
académicos, historiadores del arte,... Tampoco se han ocupado de los
museos que no dependen del MEC.
La formación general exigida a estos conservadores era insuficiente
(eran archiveros,
bibliotecarios y conservadores al mismo tiempo).
En 1973 los conservadores se desgajaron del cuerpo creando el suyo
propio; era necesario para poder atender a la especialización requerida
por la diversidad de materias propias de los museos. También se
establecieron pruebas diferentes según el museo al que se destinase el
personal.
Además se consolida la figura del restaurador, porque anteriormente no
existía ni una titulación.
En los a os 80, dos eventos condicionan el desarrollo de la
profesionalización de los museos:
- Ley 30 / 1984: Ley de medidas para la reforma del personal de la
administración. Desaparecen los cuerpos especiales de la administración;
acceso a pruebas generales para todos los funcionarios. Ya no se convocan
plazas para destinos específicos (los museos ya no pueden controlar y
decidir su personal; los opositores no pueden decidir el destino).
- Transferencias de gestión de los museos provinciales a las
Comunidades Autónomas: el personal pasa a depender de las Comunidades Autónomas,
cada una de las cuales establece sus propios criterios (pruebas específicas).
Históricamente, el cuerpo de conservadores ha llevado a cabo una labor
científica encomiable. Pero no han existido pautas académicas para
formar conservadores, sino que una vez aprobada la oposición
(historiadores del arte, arqueólogos,...) aprendían su trabajo. No había
un lugar donde obtener los conocimientos técnicos necesarios; siempre han
pesado más los conocimientos científicos.
En Francia, en 1882 comenzó a funcionar la Escuela del Louvre; los
estudios de esta escuela son casi imprescindibles para obtener una plaza
en museos. También existe la Escuela de Patrimonio, ésta sí es paso
obligado una vez aprobada la oposición.
En USA la ense anza de la museología se inició a principios de siglo
en la Universidad. La Asociación Americana de Museos estableció una
lista de los técnicos necesarios en un museo con los requisitos propios
de cada uno.
En Gran Breta a la Museología entra en la Universidad en los a os 30.
La de Leicester dispone de Licenciatura y es la mejor en la materia
(cursos de postgrado, diversas especializaciones,...).
Dada la complejidad que el trabajo interno del museo está alcanzando
se plantea si
debe de haber técnicos de museo, técnicos especializados en aspectos
concretos o técnicos sin formación museológica (psicólogos, arqueólogos,...).
Estos planteamientos surgen de la actitud de los gestores.
Se ha planteado la figura del conservador como de ordenador de fondos,
contratando temporalmente a especialistas. Es un planteamiento erróneo
que quiere equiparar al conservador con el bibliotecario o el archivero.
La otra alternativa es la disolución del técnico del museo, sustituyéndolo
por todos los especialistas requeridos (documentalistas, químicos,...).
Esto no evita la necesidad de personal que conozca el funcionamiento
general del museo; sólo sirve para grandes museos.
Los museos asociados a centros de investigación tienen más problemas
de personal debido a la existencia de conservadores e investigadores que
no dependen del propio museo (por ejemplo, del CSIC).
- Organización interna del museo: esta cuestión no se ha
planteado durante muchos años. Cuando los museos han tenido capacidad
para contratar personal han mantenido una organización científica (por
departamentos sobre los temas de la colección); al frente de cada
departamento, un especialista en la materia.
Esta organización afecta a todo el funcionamiento del museo: cada
departamento tenía su almacén, sus salas, su conservador,... Acumulación
de pequeños museos; no relación horizontal. El personal no especializado
en las materias de la colección (fotógrafos, montadores de
exposiciones,...) dependía directamente del director.
Fueron los museos norteamericanos los primeros en plantear un cambio en
esta organización: el museo como servicio público, luego debe
organizarse en función de sus “usuarios o visitantes”. Después de la
II Guerra Mundial aparecen los organigramas funcionales (se atiende a las
funciones del museo para organizar al personal). ¿Cómo hacerlo?---
esquema con la funciones que el ICOM asigna a los museos:
- Dirección
- Subdirección
- Conservación (se ocupa físicamente de las piezas).
- Gestión de fondos
- Restauración
- Documentación
- Registro
- Archivo documental
- Biblioteca
- Investigación o colecciones (núcleo de estudio del museo).
- Secciones científicas
- Difusión (vincula al museo con el exterior).
- Exposiciones
- Actividades culturales
- Publicaciones
- Administración (se encarga de la logística del museo).
- Gestión
- Contabilidad y préstamo
- Personal
- Archivo administrativo
- Seguridad y mantenimiento
- Vigilancia
- Mantenimiento
Este es un esquema departamental que no tiene que ver con la temática
de las colecciones. Aplicable a cualquier museo, aunque cada uno tiene sus
peculiaridades. Los hay centrados en la investigación con colecciones
obsoletas; los centrados en exposiciones temporales,...
ORGANIGRAMAS
Museo Arqueológico Nacional
(R.D. 623/1993)
- Dirección
- Subdirección
- Conservación
- Restauración
- Documentación
- Registro
- Archivo documental
- Biblioteca
- Prehistoria
- Protohistoria
- Antigüedades griegas y romanas
- Antigüedades medievales
- Edad Moderna
- Numismática
- Egipto y Próximo Oriente
- Difusión
- Exposiciones
- Actividades culturales
- Administración
- Gestión económica
- Seguridad
Se trata de una fusión del organigrama funcional y el científicamente
orientado. Se desvirtúa el funcional porque la investigación está
representada por siete departamentos, frente al resto.
Fundación-Museo Thyssen-Bornemisza
- Director-gerente
- Conservador jefe (en la práctica, sólo los dos 1os departamentos
dependen de él).
- Conservación y restauración
- Maestros modernos
- Maestros antiguos
- Programas didácticos
- Restauración
- Registro (control de las piezas que salen y las ajenas que entran).
- Registro
- Montaje
- Comunicación y relaciones externas
- Prensa
- Relaciones externas
- Promoción
- Recursos humanos y servicios generales
- Administración
- Mantenimiento
- Seguridad
- Publicaciones y tienda-librería
Excepto los dos primeros departamentos, todos los demás dependen
directamente del director-gerente. La colección es la parte menos
importante. Las “actividades de apoyo” propias del resto de museos son
el 80% de la actividad cotidiana de éste.
Museo Reina Sofía
- Dirección
- Subdirección
- Colecciones
- Exposiciones
- Audiovisuales
- Biblioteca
- Restauración
- Comunicación (en la práctica depende de la gerencia).
- Publicaciones
- Gabinete de prensa
- Gerencia
- Consejería técnica
- Económico-administrativa
- Contabilidad y préstamo
- Personal
- Mantenimiento
- Registro de obras de arte (en la práctica, depende de la dirección).
- Almacén
- Seguridad
Se da la misma importancia a las colecciones y a las exposiciones. No
existe un departamento de actividades culturales (difusión).
Museo Nacional de Etnología de Osaka (Japón)
- Dirección
- Coordinación general
- Administración
- Documentación
- Investigación 1, 2, 3, 4 y 5 (4 geográficos y 1 temático).
Además de museo es un centro de investigación.
Museo Nacional de Ciencias Naturales
- Dirección
- Subdirección de investigación (personal investigador).
- Investigación
- Colecciones
- Subdirección de exposiciones
- Exposiciones
- Programas para el público
- Gerencia
- Laboratorios (científicos)
- Documentación
- Publicaciones
- Servicios técnicos
- Servicio económico
- Servicio personal
Por razones económicas, los laboratorios están en gerencia y no en la
subdirección de investigación. Es un departamento que consume y genera
mucho dinero.
Museo del Prado
(R.D. 1142/1996)
- Presidente
- Patronato (22 miembros)
- Comisión permanente (4 miembros)
Comisión científica (externa, de asesoramiento).
- Director
- Departamentos temáticos
- Restauración
- Unidad de documentación y registro
- Unidad de actividades educativas
- Unidad de información y comunicación
- Archivo
- Biblioteca
- Fototeca
- Gerencia
- Los órganos superiores de gobierno: existe cierta tradición
en que los patronatos estén asociados a museos.
En museos privados, es lógica la presencia de Consejos de Administración.
En las Fundaciones, el patronato de las mismas suele ser el del propio
museo. En los museos mixtos hay un consorcio o patronato en el que están
representadas las administraciones propietarias. También fueron
corrientes los patronatos científicos, formados por catedráticos,
eruditos que colaboraban con el museo.
Pero los patronatos por excelencia son los sociales; aquellos en los
que participa la sociedad. A veces, son honoríficos, pero en otras
acaparan funciones. Suelen generar problemas.
Tema 5. La investigación en el museo
La investigación como función está indisolublemente unida al museo.
A lo largo de la historia muchas áreas científicas han surgido dentro de
los museos. Thomsen, director del Museo Real de Estocolmo, acu ó
los términos Edad de la Piedra, del Bronce y del Hierro para agrupar las
colecciones de su museo. Adolf Bastian desarrolló su labor como
antropólogo en el Museo Etnográfico de Berlín. Amador de los Ríos,...
Esta vinculación es lógica porque desde el siglo XVIII los museos se
plantean de un modo racionalista y como centros de investigación. Durante
mucho tiempo la investigación fue la tarea básica.
A medida que los museos han evolucionado, han ido adquiriendo otras
funciones. En paralelo, se han ido desarrollando las diversas ciencias.
Con el tiempo, el museo va viéndose “marginado” de la investigación
puntera. En España, esta desvinculación investigación-museo está
marcada por ley; la Ley de la ciencia de 1985 incluye una relación de
centros de investigación donde no aparece ningún museo, ni archivo, ni
biblioteca.
Además, dentro de los propios museos existe una controversia sobre ¿investigación
sobre qué?, ¿sobre los intereses propios del museo?, ¿investigación en
general?.
Definiciones posteriores a la del ICOM, hacen cada vez menos hincapié
en la investigación y más en la documentación.
A pesar de todo, sigue estando presente la investigación, pero
aplicada a sus fines, en conexión con las colecciones.
La respuesta a las preguntas, ¿qué coleccionar?, ¿cómo
coleccionar?, requiere una constante presencia científica (criterios y
conocimientos del conservador a la hora de adquirir).
Una vez que la pieza ha ingresado en el museo, la investigación científica
en relación con las colecciones consta, al menos, de tres fases:
- identificación y catalogación de los fondos (investigación,
documentación histórica, conocimientos científicos).
- estudio de la coherencia de la colección (si es equilibrada,
representativa,...).Este análisis debería influir en la política de
adquisiciones.
-La exposición al público: la investigación, los conocimientos científicos
deben volcarse en la exposición. La exposición debe tener un claro
contenido científico, sin que el lenguaje deba serlo (traducción al público
general). La exposición debe renovarse con los avances científicos.
Al margen de las colecciones, en los museos se sigue desarrollando una
cierta línea de investigación en torno a las materias del museo. Pero
hay muchas diferencias según la temática.
Pero hay otras muchas cosas que investigar en el museo no relacionadas
con la temática del museo: conservación, restauración de nuevos
materiales, exposición, iluminación de esos nuevos objetos, sobre la
cultura material (¿interpreta bien el público los objetos de una
exposición?, ¿el museo puede ayudar a esa interpretación?; ¿cómo
percibe el público los objetos?, ¿influye en esa percepción las
características del lugar donde se encuentra la pieza?, ¿qué cantidad
de palabras y de complejidad estructural es capaz de asimilar el
visitante?, ¿qué hacer con los visitantes discapacitados?, ¿cómo
adaptar el discurso de la exposición para integrarles?; ¿cuántos
niveles de recuperación debe tener el sistema documental del museo? ---
la indexación que se hace para el investigador no puede ser la misma que
para un visitante normal del museo.
La realidad práctica es que los departamentos de gestión no tienen
tiempo para la investigación en sentido estricto. Aunque los programas de
investigación podrían ser la solución para llevar a cabo los dos tipos
de investigación: hay museos que dentro del programa general del museo
incluyen lo que se va a investigar cada a o. Estos programas permiten
armonizar intereses entre los distintos especialistas, evitan el
desarrollo de investigaciones personalistas, facilitan el vínculo de los
museos con otras instituciones (a la hora de financiar un proyecto se
exige la presencia de profesionales de distintas instituciones).
- Problemas de propiedad intelectual sobre la información que
se genera en el museo y que se vuelca en la catalogación. ¿A quién
pertenece esa documentación?, ¿es pública o el autor tiene derecho al
copyright?. Sucede, por ejemplo, con los arqueólogos pero también con
los propios catalogadores del museo.
Tema 6. Conservación preventiva, una estrategia.
Se basa en el esfuerzo por alargar la vida de las colecciones.
Es el área más científica, porque se centra en el trato de los
materiales, los cuales requieren unos conocimientos físicos, químicos,
biológicos, etc. Es la función más técnica y ordenada.
Ha absorbido las ense anzas de diversas disciplinas y ha creado la
suya. Además cuenta con diversas instituciones que apoyan su labor científica.
Así en 1950 se creó el Instituto Internacional de Conservación ( IIC ).
Desde 1952 se publica una revista, “Estudios de conservación”. En
1959 la UNESCO creó un organismo particular, el Instituto Internacional
de Conservación, Restauración de Obras de Arte y Monumentos ( IICROM).
En estos momentos hay tres organismos básicos, los dos citados y el
Comité de Conservación del ICOM, creado en 1962. Todos ellos han
fomentado la creación de escuelas que se ocupan de problemas
particulares.
Cuando hablamos de problemas de conservación se tocan temas como la
arquitectura, dise o de vitrinas, sistemas de seguridad, incendios, etc.
Son cuestiones generales que se suponen que deben estar solucionados y que
en principio no entran dentro de los problemas propios de la conservación,
que son aquellos que pueden ocasionar da os en las colecciones.
La primera conservación básica es la del propio edificio, que evita
el deterioro de las piezas. Una de sus metas es la de la conservación a
largo plazo. Para cumplirla existen tres niveles de actuación:
1) Conservación preventiva: Conjunto de acciones que tienden a
asegurar que las piezas de las colecciones del museo no sufran deterioros.
2) Conservación activa: Conjunto de procesos y tratamientos
destinados a frenar el deterioro de los objetos y lograr que éstos
vuelvan a su estabilidad.
3) Restauración: tiende a reparar da os y a devolver al objeto
su forma, estado y aspecto original. Siempre será el último recurso.
El proceso de deterioro es gradual y se produce con el paso del tiempo,
es algo que no se puede evitar y se percibe cuando los daños ya están
hechos, perdiendo las piezas su valor histórico, artístico, etc. Por eso
se considera la conservación preventiva como algo vital.
T. Ambrose, ofrece los siguientes consejos, cuya aplicación haría
innecesario la restauración de las piezas:
- Asegurarse de que la temperatura y humedad sean las adecuadas y sean
estables.
- “ que el nivel de iluminación de los objetos es el idóneo.
- Mantener los almacenes limpios y ordenados y con la luz apagada.
- No almacenar los objetos directamente en el suelo en previsión de
posibles humedades y nunca uno encima del otro, para evitar roturas y
desfiguraciones.
- Evitar todo tipo de plagas.
- Limpiar y revisar periódicamente el estado de conservación de todos
los objetos.
- Evitar la manipulación de los objetos, salvo necesidad absoluta.
- No comer en las salas de almacén y exposición.
Podemos a adir uno más: guardar y controlar la documentación referida
al análisis del estado de conservación en la que encuentran las
colecciones.
Las piezas que componen los museos se dividen en:
Materias orgánicas: en este grupo se encuentran las plantas
(estructura de celulosa) y los animales (estructura proteínica). Sus
características son:
- Todas contienen carbono.
- Son combustibles a temperatura ambiente.
- Todas las materias orgánicas están formadas por complejas
estructuras que pueden sufrir alteraciones bien por la temperatura o por
la humedad.
- Son higroscópicas, es decir, absorben o desprenden humedad.
- Son sensibles a la luz.
- Son fuente de alimento para insectos, animales, moho, etc.
Materias inorgánicas: minerales, metales, etc.
- Estos materiales han sufrido temperaturas y presiones extremas bien
en su origen o proceso de elaboración por lo que no son combustibles a
temperatura ambiente.
- Son más duros, pero los materiales cerámicos y pétreos son
porosos, por lo que pueden absorber humedad.
- Del mismo modo los vidrios y metales son susceptibles de corrosión.
- Muchos de estos materiales son sensibles a la rotura o abrasión.
- Salvo algún tipo de vidrio , estos materiales no son sensibles a la
luz.
Cuando se mezclan distintos materiales en una sola pieza aparecen
nuevos problemas que dificultan su conservación, ya que los materiales
reaccionan unos contra otros y producen estrés en la pieza.
ILUMINACIÓN
Aunque su efecto es muy pausado, las alteraciones que producen son
irreversibles, ya que su acción es acumulativa y directamente
proporcional al tiempo de exposición de la pieza. Todas las fuentes
luminosas contienen un espectro de luz, compuesto por las siguientes
gamas: rayos ultravioletas, luz visible e infrarrojos, entre otros. Estos
últimos son fáciles de contrarrestar, pero para la luz uva se requieren
unos filtros especiales en las vitrinas.
Los efectos de la luz pueden limitarse, de la siguiente forma:
1) Reduciendo el tiempo de exposición a la luz de los objetos.
2) “ los niveles de iluminación al mínimo y que se pueda ver.
3) Seleccionar la fuente luminosa o su combinación más adecuada.
4) Eliminando los rayos ultravioletas.
Aplicación de estas observaciones a la práctica:
2) 50 lux, que es la máxima iluminancia permitida para vestidos,
plumas, grabados, textiles, etc.
150-200 lux, para pinturas al óleo, témpera, obras de hueso, marfil,
etc.
300 lux, para el resto de las colecciones. Aunque hay materiales que
podrían aguantar una mayor intensidad de luz, su instalación podría
resultar incómoda para el público.
3) La luz natural es la más da ina para las colecciones, porque
contiene todas las ondas magnéticas citadas y además es la más difícil
de controlar ( reflejos, posición según horas del día), pero al mismo
tiempo es la más cálida y confortable. Aquellos museos que la utilizan
usan filtros en las ventanas o persianas, cortinas, etc.
Con respecto a la luz artificial, las únicas lámparas que producen
tonos cálidos y no emiten rayos ultravioletas, son las que tienen
bombillas de filamento de tungsteno o volframio, pero en contra transmiten
muchos infrarrojos y por lo tanto calor. Para evitarlo hay que separar las
lámparas de los objetos. Ej. nunca colocarlas en el interior de las
vitrinas. Hay que establecer una ventilación suficiente que evite una
concentración de calor.
Este tipo de iluminación potencia los colores cálidos en detrimento
de los fríos, para contrarrestarlo hay que incrementar la temperatura,
pero esto no es beneficioso, por lo que se inventaron los halógenos, que
dan una gama acromática más equilibrada, pero es necesario sustituir el
cristal por el cuarzo y esto potencia los rayos ultravioletas, por lo que
se deben inventar otros sistemas para reducirlos.
Por último están los fluorescentes, tienen un buen rendimiento de
color, pero tienden a emitir una luz blanca y mortecina. Invierte el
espectro de las lámparas tradicionales.
TEMPERATURA
Es el segundo gran activador de los procesos de degradación de la
materia. Ésta puede producir da os directos como roturas, quebramientos,
etc.
La temperatura aumenta la velocidad de los deterioros químicos.
Por sí misma no sería tan da ina sino fuera unida a la luz y sobre
todo a la humedad. También se une la polución atmosférica.
Los manuales de conservación dicen que en las salas de exposición la
temperatura debe situarse hacia los 18 C y en los almacenes es aconsejable
dejarla en 15 C.
HUMEDAD
La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua que hay en el
aire respecto al nivel de condensación o saturación. Es un factor crítico
porque casi todas las piezas interaccionan con el vapor de agua. Si hay un
% por debajo del 35 0 40 de vapor de agua se desarrollan muchas bacterias
y se produce un proceso de desección. Este proceso es más grave con los
adhesivos y colas que no van a pegar.
Con una humedad relativamente alta, 65 o 70%, van a surgir mohos y
hongos. La ideal está entre el 40 y el 60% de humedad relativa. En una
zona de clima templado es perfecto, pero no puede ser ni en La Coru a ni
en Arizona. En una zona costera podría ser del 65%, y en clima árido del
40% de humedad relativa.
En cualquier caso hay colecciones que necesitan condiciones especiales:
textiles, lanas,... necesitan un 50% de humedad; la numismática y los
metales entre un 20 y un 40%; las fotografías, filmaciones,... entre un
30 y un 40% para que no se desprendan del soporte al humedecerse.
La norma básica es que no se produzcan alteraciones rápidas de
humedad; los cambios deben ser graduales.
El control de la humedad relativa exige una intervención artificial
(ningún clima la mantiene estable de forma natural). Se puede climatizar
el edificio, pero es costoso y no garantiza resultados. La fórmula más
sencilla son los humidificadores y deshumidificadores, pero su uso se
centra en salas concretas.
El aparato que mide la humedad y la temperatura es el termohigrógrafo
de cabello.
Otros sistemas de control: - dentro de una vitrina o una habitación
peque a: gel de sílice, que absorbe rápidamente la humedad y la libera
igualmente. También está el kaken-gel (muy caro). - Para mantener una
pieza con un nivel de humedad relativa estable: nitrato de magnesio en
agua, sulfato de cinc.
POLUCIÓN ATMOSFÉRICA
Se produce básicamente por la combustión de los materiales, aunque la
sal y el polvo producen a veces los mismos efectos.
Las partículas de polvo son relativamente poco peligrosas. No así las
partículas que no se depositan y siempre están en el aire: son ácidas y
contienen trozos de hierro, por lo que cuando tocan un elemento lo oxidan.
Pero los más peligrosos son los gases. Entre los principales gases
contaminantes están:
- el ozono: se produce en la estratosfera de forma natural por una
reacción de los rayos ultravioletas con el oxígeno. También se forma en
la atmósfera baja aunque en menos volumen, en la fotosíntesis de las
plantas, la lámpara de cuarzo (fuente de luz de las fotocopiadoras,...).
Es uno de los elementos oxidantes más fuertes que existen. -el óxido de
azufre: el azufre de la combustión se mezcla con el aire y da anhídrido
sulfuroso, que se mezcla con el aire y da ácido sulfúrico. Esto se
produce de forma natural en el ambiente.
- Óxidos nitrosos: cuando continúan absorbiendo oxígeno forman ácido
nítrico. Tiene la ventaja de que es volátil y no se asienta como el ácido
sulfúrico, pero sus efectos son igual de peligrosos. Producen corrosión
en los metales (en el hierro con más facilidad). El papel de fabricación
reciente también se ve afectado por el ácido sulfúrico.
Algunos estudios dicen que también afecta al vidrio, pieles curtidas,
materiales sintéticos actuales,...
La única solución efectiva es filtrar el aire con filtros alcalinos
de carbono y controlar la entrada de visitantes para mantener estables los
niveles de CO2. Si esto no puede ser, tener las piezas lo más aisladas
posible del aire (en vitrinas). También envolver todas las piezas
delicadas en papel libre de ácidos y mantener lo más limpia posible la
colección para evitar las reacciones químicas.
PLAGAS
Son especialmente importantes los insectos. También hay museos que
tienen muchos problemas con los roedores; otros con las palomas y las
gaviotas. Soluciones: desde tener gatos hasta colocar redes muy finas en
las zonas de paso que no se ven. Más difícil es luchar contra los
insectos (polillas, carcoma,...).
Para tratar de prevenir su presencia: - mantener las condiciones
ambientales. - Observación continua de las colecciones para detectar su
presencia; este control debe hacerse en todo el área en el que halla
colecciones. Se pueden poner trampas, papeles pegajosos, ...
No comer ni beber en los almacenes porque siempre queda suciedad orgánica.
- En su caso, hacer fumigaciones con mucho cuidado porque algunos
productos químicos pueden da ar las colecciones y a las personas.
- Conservar los materiales, sobre todo los sensibles, en un ambiente
con insecticida.
- Mantener en cuarentena todas las piezas nuevas que llegan al museo,
para estudiarlas. Lo normal es un a o. Vale más prevenir porque eliminar
una plaga es una tarea costosa y que lleva a os
* Manipulación de los objetos de la colección
- Es aconsejable que las piezas las mueva el personal especializado (no
investigadores,...) Y no sólo una persona.
- Los objetos deben estar el menor tiempo posible en nuestras manos
(bandejas, carros,...).
- Deben estar el menor tiempo posible en lugares de tránsito
(pasillos,...).
- Cada pieza tiene sus necesidades particulares de manejo; no debe
confiarse en el uso habitual de los objetos (asas, mangos, uniones,
soldaduras,...).
- Antes de mover una pieza es aconsejable leer el último informe de
conservación.
- Conviene utilizar guantes de algodón.
Hay que tener cuidado con: - las maderas industriales, que contienen
resinas y otros productos que desprenden emanaciones ácidas durante años;
también empa an muchísimo los metales. - La mayor parte de las pinturas
industriales al aceite desprenden vapores de ácidos en el secado.
- Muchos papeles y cartones con los que se protegen las piezas tienen
un porcentaje de plomo muy alto y, en general, bastantes ácidos. - Los
adhesivos sintéticos, cuanto menos se usen mejor. - Las fibras
artificiales acumulan electricidad estática y, por tanto, acumulan polvo.
- Las gomas, cauchos, ... se degradan enseguida, son inestables. Hay plásticos
muy estables y que se pueden usar sin problemas para guardar piezas. - El
consejo es utilizar materiales naturales; hay que evitar materiales de
producción industrial.
* Control y cuidado de las piezas para y durante su transporte
El transporte supone cambios de microclima que deben minimizarse.
- Los materiales de embalaje deben ser inertes, sólidos, fuertes,...
- Los objetos deben fijarse dentro de los embalajes, y estos dentro de
los medios de transporte.
En los viajes, sobre todo los largos, resulta muy difícil controlar
las condiciones de temperatura y humedad. Las cajas standard suelen tener
dos estructuras de madera o contrachapado con un aislante entre ambas y
unidas por muelles. Dentro de la estructura, una bolsa de polietileno que,
una vez introducida la pieza, se sella. Dentro de la bolsa, madera que
absorbe la humedad. Dentro, los soportes de la obra y la misma. El vacío
se rellena con virutas de madera y, en puntos concretos, gel de sílice.
Como complemento, los embalajes deben aclimatarse a las condiciones del
museo antes de albergar las piezas. Deben estar un mes o, al menos, quince
días en el museo.
El mismo problema se produce al llegar las piezas a su destino, y al
regresar al museo de origen (en esta ocasión hay que esperar, al menos,
24 horas con la caja en el museo antes de abrirla).
Cuando no hay certeza de las condiciones que la pieza tendrá en la
exposición, deberá viajar en una caja clima-box que lleva incorporado un
sistema de aire acondicionado. La pieza se expondrá dentro de la propia
caja. Casi siempre se utilizan para pintura sobre tabla.
Aún así, en cada museo hay piezas que, por sus condiciones, no deben
salir del museo.
Todas estas medidas no siempre son efectivas. Por eso, son necesarios
procesos de conservación activa y restauración.
Los tratamientos de conservación activa suelen exigir una etapa de análisis
y concluyen en un informe escrito sobre el proceso realizado. Los procesos
de restauración también requieren una investigación previa, un análisis
comparativo con piezas de tipología similar y una documentación fotográfica
exhaustiva.
Estos informes sirven para conocer el estado de los objetos y las
precauciones que hay que tener. También para los futuros conservadores o
restauradores que tengan que intervenir en la pieza. También para el
momento en que nuevas técnicas permitan mejorar el tratamiento ya
realizado, o si el producto utilizado era nocivo,...
Uno de los principios básicos actuales de la restauración es que los
tratamientos deben ser reversibles: todos los productos utilizados o a
adidos a la pieza se deben poder eliminar sin afectar a la pieza.
También que las partes restauradas deben poderse diferenciar con
facilidad de las originales (no acuerdo entre profesionales sobre este
punto).
La restauración es un campo muy delicado técnicamente y en cuanto a
su filosofía (falsificación histórica).
Aunque cada vez abarca más campos, aún hay limitaciones (Bellas
Artes, papel, textiles,...). hay muchos campos para los que no hay técnicas
desarrollados y les aplican las ya conocidas.
(El museo y su entorno / Garry Thomson.-Akal, 1998.)
Tema 7. El almacén del museo: organización y control.
Los almacenes del museo son muy importantes para la labor del mismo, ya
que las colecciones deben ser conservadas estén expuestas o no. La
exposición, en realidad, es algo “anecdótico”; las piezas deben ir
moviéndose. Las grandes obras son excepciones.
Los museos conservan, en ocasiones, piezas que no se pueden exponer,
que no siguen la línea de la colección, que son reiterativas,... Los
museos reciben o se ven obligados a recibir piezas que, de otra manera, se
perderían (caso del material arqueológico). El museo debe reunir tipologías
pero se expone una mínima selección.
De esta manera, los almacenes se convierten en un museo paralelo
destinado a un público muy especializado que crece constantemente. También
se destina a las generaciones futuras, porque en ocasiones guardan piezas
que en el momento presente no son concebidas como piezas de museo (ej.-
televisiones,...).
La primera consecuencia del crecimiento de los museos es que a la hora
de renovar los espacios del mismo, e planificador o arquitecto no debe
cegarse con las salas de exposiciones y sí atender a los espacios de
trabajo suplementarios que necesita el museo; de esos espacios, el almacén
es el más importante.
El volumen del almacén depende del tipo de museo y de la finalidad que
se le dé. Por ejemplo: almacenamiento denso si no hay mucha movilidad de
las piezas; al contrario o si se quiere hacer visitable el almacén será
más cómodo y necesitará más espacio.
Es aconsejable un espacio similar para el almacén al de la exposición
(40% + 40% + 20% para el resto de servicios).
Esta zona de trabajo debe incluir distintas áreas:
- salas de depósito de fondos: con estrictas condiciones de limpieza y
seguridad.
- Zona de embalaje/desembalaje de las colecciones: genera mucha
suciedad y es fuente potencial de incendios y accidentes, por eso debe
aislarse del resto de áreas de reserva aunque ese cerca. Las piezas no
deben entrar allí hasta el momento de su embalaje. Si no hay un espacio
específico para ello habrá que buscarlo, pero nunca debe hacerse
dentro de las salas de depósito.
- Zona de limpieza, cuarentena y desinfección de colecciones: a veces
es el propio taller de restauración.
- Estudio fotográfico y sala de dibujo: para la documentación gráfica
de los fondos. Todas las piezas que ingresan en el museo deben
fotografiarse.
- Zona de estudio: se trabaja con las colecciones sin necesidad de
permanecer en las salas de depósito o llevar piezas a los despachos.
- Zona de registro y control de almacenes: se gestiona, documenta y
controla toda la actividad de las reservas del museo. Este área tiene
como funciones: - control de ingreso e identificación de las piezas: las
piezas nuevas no deben ingresar en el depósito hasta pasar por restauración
y cuarentena. Luego: inventariarlas, fotografiarlas y elaborar una ficha
descriptiva mínima. Sólo entonces puede pasar a los almacenes. El número
de inventario es un identificador de la pieza para el resto de su vida en
el museo. Es el único modo de tener localizada siempre una pieza (no de
inventario inscrito siempre en la pieza). El siglado o marcaje de las
piezas, normas: no debe afectar a la pieza y es un simple mecanismo
de control y ayuda para el personal del museo, debe ser fácil eliminable.
No hay un método prefijado, pero sí recomendaciones útiles:
- no visible o no: en un lugar visible afea el objeto; al contrario,
obliga a manipular más la pieza para encontrarlo. Se tiende a esta última
opción.
- El tama o del número debe ser proporcional al tama o del objeto.
- Siempre que se pueda debe establecerse un lugar permanente en el que
siglar la pieza, al menos, las de la misma tipología (indicarlo en la
ficha descriptiva). Las piezas de gran volumen es aconsejable siglarlas en
varios lugares.
- La sigla debe aparecer en el cuerpo principal de la pieza (no asas,
tapsa,...) O en todos los elementos de la misma.
- La sigla debe fijarse en zonas de la pieza no sujetas a fricciones,
roces,...
En cuanto a los métodos de inscripción: para la mayor parte de
materiales suele utilizarse pintura o tinta china., directamente si es
compacto, o sobre una capa de esmalte si es poroso (madera, cerámica,
marfil,...). La marca se elimina con alcohol o disolventes. No etiquetas
adhesivas porque se desprenden. Hay materiales que exigen tratamientos
particulares. Para las pinturas, con pintura soluble al agua (en el
reverso y también en el marco); para los textiles con etiquetas de tela
blanca en las que se anota el número y luego se cosen a la pieza con hilo
de algodón blanco (nunca usar alfileres o grapas). Con los textiles es
especialmente necesario que todas las piezas vayan sigladas en el mismo
sitio. Los especímenes botánicos y animales presentan problemas; si
tienen tronco, ramas,... se suele escribir el no en esos elementos. Los
animales pequeños (mariposas, insectos,...) suelen ir en cajas que es lo
que se signa.
La fotografía de las piezas es algo fundamental para su identificación.
Se suelen hacer dos por pieza; una por el anverso y otra por el reverso; más
si se quieren consignar detalles para identificar. En la foto suele
aparecer el número de inventario. Las fotos suelen ser en blanco y negro
porque son más estables que las fotos en color. - Control de la ordenación
de las colecciones en el depósito: hay que asegurarse de que podemos
localizar los objetos con facilidad. Para ello hay que detallar el lugar
exacto en el que se encuentra el objeto en su ficha. La signatura topográfica
sirve para localizar las piezas; sería bastante útil que fuera tan
permanente como el número de registro.
- Control de los movimientos de las piezas: hay que controlar, sobre
todo,los movimientos internos. Es recomendable llevar un libro de acceso
de personas a los almacenes, pues ese acceso debe estar restringido (sólo
personal autorizado del museo).
- La sala de depósito
Cambian mucho de un museo a otro, pero hay que destacar dos puntos: -
la situación de la sala dentro del almacén y su organización: es
preferible que los almacenes estén unificados. Salvo que haya humedades,
es mejor que estén en los sótanos, pues hay mayor estabilidad atmosférica.
Siempre que sea posible los almacenes deben estar departamentados; ello
permite variar las condiciones ambientales, puede evitar robos y frenar
incendios.
Lo mejor es que la ordenación sea por materias, pero hay que tener en
cuenta los problemas físicos de conservación. Siempre es preferible
separar los fondos por composición o propiedades físicas.
Pero los museos tienen un espacio generalmente muy limitado por lo que
es necesario aprovechar al máximo los espacios. Se suelen agrupar las
piezas por tama os en estanterías, armarios,...
- Los sistemas físicos de almacenamiento: gran parte de la colección
debe situarse en estanterías abiertas regulables. Dentro de las baldas
las piezas deben colocarse, bien directamente sobre la balda o bien en
cajas (ésto último para piezas peque as). Los muebles es mejor ponerlos
sobre camareras. La pintura al óleo se coloca en “peines”, esto es,
mallas metálicas que se enganchan al suelo y al techo, si además van
sobre rieles se puede densificar el sistema de almacenamiento.
Estos sistemas de almacenamiento abiertos exigen un control de las
condiciones ambientales muy riguroso. También se utilizan sistemas
cerrados, sobre todo para textiles, papeles,...
Los grabados, carteles, acuarelas,... se conservan en planeros
(archivos horizontales), donde también se almacenan los especímenes botánicos.
En archivos normales de oficina se pueden guardar piezas muy diversas.
El material fotográfico suele guardarse en sistemas comerciales que
permiten su conservación en vertical (la mejor posición).
Los textiles se guardan en armarios que ofrecen distintas posibilidades
de organización; además suelen tener cajoneras. Los mayores problemas
con los textiles se dan con piezas grandes (alfombras,... que suelen
conservarse como en las tiendas). Los que no se pueden tener colgados
(capas, mantones, capotes,...) hay que conservarlos en horizontal. En
cualquier caso, el mayor aprovechamiento de espacio se logra con los
armarios compactos, que son móviles y van sobre raíles. Estos armarios
permiten densificar la capacidad del almacén; además, de este modo, las
piezas están más protegidas.
Aún así, cuando hay falta de espacio, se puede aprovechar la altura
total del almacén, pero esto es peligroso para los trabajadores y para
las piezas.
Otra posible solución es dedicar todo el edificio a exposición y
sacar el almacén a otro lugar (normalmente fuera de las ciudades, donde
los terrenos son más baratos), aunque los inconvenientes son evidentes.
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