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GUIÓN PARA LA EXPOSICIÓN ARQUEOLÓGICA EN EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA  RESERVA TELTECA[1]

 

Horacio Chiavazza

Director del Casco Histórico Área Fundacional de Mendoza

Municipalidad de Mendoza

hchiavazza@gmail.com

 

Introducción

 

El presente trabajo apunta a presentar el guión con el cuál se estructuró la exposición en el Centro de Interpretación de la Reserva Telteca (Área Protegida de la Provincia de Mendoza). Se transcriben los objetivos perseguidos para plasmar una exposición que contemplara múltiples dimensiones y significaciones, más allá de las pensadas, incluyendo las sentidas. A tal fin, el texto se elaboró articulando fragmentos de documentación histórica, escritos de literatos locales e información relevada en estudios arqueológicos. El objetivo final fue contar con una narración que incitara a los visitantes a ampliar las posibilidades perceptivas, atendiendo que este mismo territorio, espacio de la experiencia conservacionista y el aprendizaje, puede ser experimentado desde subjetividades complementarias. Debido a que el objetivo de la exposición era integrar materiales de diversa índole se buscó acompañar y completar desde un sentido poético la manifestación plástica y artesanal.

 

 

Objetivos

 

1-Presentar una composición que integre la información arqueológica con las expresiones literarias, plásticas y fotográficas referidas al noreste de Mendoza.

 

2-Manteniendo la verosimilitud histórica y prehistórica se apunta a integrar dicha información con percepciones obtenidas desde otras visiones del árido (o mal denominado desierto) noreste de Mendoza.

 

3-Contribuir con un texto que aliente visiones alternativas y complementarias de un fenómeno histórico y cultural diverso y multidimensional. Se intenta evocar sensaciones e incorporar una multivocalidad en la descripción textual, buscando recuperar modos de significación del paisaje que van más allá de las obtenidas desde el campo científico, aunque sin desdeñarlo, ni contradecirlo, sino aligerarlo y sensibilizarlo a la vez.

 

4-Se buscará que entre los textos de los paneles y los materiales expuestos exista una narración que jugará de nexo. Ese texto, se incluirá en los cedularios de las vitrinas que acompañan a los materiales. Se busca obtener una lectura que apunta a la objetividad y se complementa a las subjetividades expuestas en los paneles explicativos.

 

Entre algunas recomendaciones expositivas figuraron:

1- fotografías del trabajo etnográfico de C.Rusconi  en los años 1920-1930

2- dibujos y pinturas del artista plástico Roig Matons

3- recuperar  planos históricos que pudieran trabajarse en ampliaciones

4- organizar los materiales arqueológicos en cuatro vitrinas por etapas cronológicas, pero insertas entre materiales folclóricos y obras de arte, buscando una integración del continuum cultural, aún en el resaltado de las diferencias.

 

 

Guión [2]“Las arenas en el remolino de la memoria”

 

            A continuación se transcriben los textos propuestos para acompañar la exposición y la interpretación (sin arreglos para el artículo).

 

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1-

“…arenales dormitando en la soledad y hoy conllevados al desvelo ante el paso del hombre (…) una marcha a lo largo de las soledades anegadas de arena…” (J.Draghi Lucero).

 

La misma tierra, la misma arena no son lo mismo para las diferentes mentes y los diferentes tactos, fluye entre ellos la variable percepción de sentidos originados en la cultura. Mismos paisajes diversas vivencias...

 

“Miré al suelo al reparar que algo serpenteaba y vi, asombrado, inquieto, que las arenas “caminaban” hacia arriba  (…)  palpé el suelo y “sentí” que ese suelo se movía…” (J.Draghi Lucero).

 

Los médanos contienen un palimpsesto de culturas, una superposición confusa pero explícita, de arenas donde se inscriben milenarias historias. Los materiales que se disponen en las laderas de los médanos indican el paso de diferentes sociedades, diferentes culturas…

 

Señales inequívocas de la vida, los restos arqueológicos evidencian la exitosa adaptación de las sociedades nativas en un espacio en que los conquistadores sólo vieron privaciones

 

“... Es la tierra miserabilísima, falta de todas las cosas. Fuera de raices de totora y pescado, no hay otro regalo. Los mosquitos son sin cuento; ni de día ni de noche dejan sosegar a un hombre. Mis manos y mi cara me las pararon tales que no parecían sino (de) sarnoso o leproso. Hartas veces me pasaba con un poco de mazamorra de maíz por no haber otra cosa. Los calores a ratos grandísimos, y a ratos el frío muy grande...” (P J. Pastor, Cartas Annuas del año 1608).

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2-

“… nos aplasta tanta soledad, tanto arenal quemado (…) En los Altos Limpios mora el alma quejosa del Viento… No, es como si se hiciera manifiesta una voluntad descuartizada…” (J Draghi Lucero)

 

La relación entre las poblaciones humanas y la naturaleza varió en el tiempo. Esta tierra albergó cazadores donde hoy no hay guanacos, estos médanos alojaron las aguas efímeras que proveyeron de pescado como parte principal en la dieta de sus pobladores.

 

“...me viese en extrema necesidad, que casi hubiera de morir de sed en una pampa que hay de las lagunas hasta esta ciudad. Por no saber la tierra, no me previne con algún calabazo de agua. Por donde, habiendo salido de allá, caminé (...) y fué tan grande el calor, que después de dos leguas que caminé, no me podía valer.  En todo el camino no hay árbol ni cosa donde poderse reparar... Yo había dos o tres días que andaba con calentura; y aquel día arreció de manera que desmayado totalmente me eché en medio del camino, sin poder dar paso..”. (P.J.Pastor, idem 1608)

 

La Reserva Telteca alberga en sus médanos un recuerdo de tierra y fuego. Hace 1.000 años esta tierra fue ocupada por ceramistas que elaboraron su alfarería en tonos grises, dejando su impronta creativa en líneas incisas, en punteos y guardas.

Sus ollas y sus cuencos se dispersan fragmentados sobre los médanos… y sirvieron de referencia a los nuevos habitantes.

Demostración  paradojal de la historia, estos restos del desierto se transforman en su propia negación, narración de vacilaciones en permanente retorno en el mismo desierto que se conquistó, no para dominar a la naturaleza inhabitada, sino para doblegar a sus habitantes primigenios.

 

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3-

 

Hace 500 años el cauce del río Mendoza atravesó los médanos, siguiendo el mandato del sol, las nieves derretidas desbordaron los cauces y nuevas líneas se trazaron en el paisaje. Y con el agua la vida navegó hacia las arenas, atrayendo la repoblación de las tierras ancestrales.

 

Quedan los algarrobos y sus vainas, los chañares con sus drupas, como memorias escritas del sonido de las rocas golpeadas en la molienda.

Quedan los ramblones, como líneas de un rostro ajado por los años, como señales de la vida, por donde el agua cedió paso a las experiencias.

 

“…se suceden los algarrobales y chañarales y otros torturados árboles indios …nosotros mascamos ramitas de amarga jarilla para olvidar el agua…”((J Draghi Lucero).

 

En torno a los paleocauces las evidencias de las ocupaciones de los Huarpes se registran en restos de su cerámica, ya no gris e incisa, sino anaranjada, pintada con motivos geométricos rojos, marrones, negros. Las jarras, los pucos indican un cambio en los consumos, ya no se observan las grandes vasijas de las etapas previas.

 

“Sabe y le consta que cuando el río Mendoza corría por el cauce antiguo ..., camino de Buenos Aires dirigiendose hasta el Sampal, en las cercanías del paso del Desaguadero, pero que en el día sería dificultoso correr por aquellos cauces por haberse cegado los médanos...” (Ximenez de Inguanzó 1789)

 

Los restos de los instrumentos de piedra y los residuos de su fabricación señalan la vinculación de los ocupantes de las llanuras con las montañas. Desde allí provienen las rocas sobre las que tallaron sus puntas de proyectil, sus raspadores y cuchillos.

Bajo el signo del pacto de las arenas y las aguas, de los soles ardientes y las nevadas, las sociedades indias de esta tierra caminaron y subsistieron. Pero subsistir en la sequedad de las arenas obligaba al vínculo vital con las aguas.

 

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4- “Nos aplasta tanta soledad, tanto arenal quemado” (J. Draghi Lucero)

 

Eso presenció el explorador incansable de tierras, el conquistador insaciable de personas, al decir que los huarpes:

 

“...habitan de una y otra banda del expresado río... sobre un médano alto... que... eligen estos... para vivir baxo de unas chozas bastante reducidas que por necesidad fabrican de paja y lo más sencillo que pueden para poder con felicidad mudarse cuando el agua se retira...”(Ximenez Inguanzo 1789).

 

Por eso, los cronistas observaban:

 

“... ni cuidan tanto de hacer casas en que vivir, (como los indios de Chile) y las que hacen son unas chozas muy miserables, y los que viven en las lagunas hacen unos socavones en la arena, donde se entran como fieras”. (Canals Frau, 1942 b: 62, nota 28).

 

“ ... el modo común de hacer camino en estas pampas es con carretas muy altas, que tiran bueyes...el grandísimo calor del verano, a causa porque no calmen y se ahoguen los bueyes, se hace jornada de noche, y se descansa, o por mejor decir se padece de día... no es esto siempre porque algunas veces se llega a ríos muy alegres  ... la mayor molestia que yo sentía mas en aquellos caminos , era la falta de agua, la cuál es tan grande que es menester  muchas veces cuando llegamos a estos ríos proveerse de ella para otras jornadas donde no la hay sinó solamente alguna ensenagada y verde, que quedó allí rebalzada de los aguaceros y esta puede servir solamente para los bueyes, y no es poca ventura cuando la hay, que algunas veces se hallan secas o hechas lodo estas ciénagas y es menester doblar la jornada, caminando otro tanto a otro puesto, donde también es contingente no hallarla “ (Ovalle siglo XVII).

 

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5-

¿Desierto o refugio?..., el árido noreste de Mendoza se transformó en el amparo de la vida y la cultura, y allí llevaron su precepto conquistador los europeos:

 

“...digo pues que anduve casi todas las lagunas en mes y medio, deteniendome en cada pueblo ocho días y más, y en ese interim hice edificar cuatro iglesias hermosas para administrar los sacramentos.  En ellas bauticé ciento y sesenta y cuatro ... “ (P.J.Pastor, idem 1608)

 

La zona noreste de Mendoza constituyó una verdadera reserva cultural. Su preservación se apoyó en un encuentro pluricultural y multiétnico. En el refugio de las lagunas confluyeron miembros de distintas etnías, conformando el territorio de la libertad y la resistencia… sin embargo los procesos de aculturación en la zona comenzaron a producirse con el arribo de la iglesia, nuevos encuentros y desencuentros empezaban a gestarse para modelar la identidad de un pueblo…

 

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6- EPÍLOGO

 

“A través de la llanura infinita,  bajo el cielo infinito, de esta  pampa se hace amargo el sueño e imposible el olvido,  de esta tierra que es corazón desnudo y ciego esperando del cielo la  gracia del agua y la locura (...)  toda esta tierra de angustia en playa seca, esta espuela perdida en médanos de plomo...(Abelardo Vázquez 1942).

 

Prácticamente abandonada por las investigaciones arqueológicas durante la segunda mitad del siglo XX, esta tierra de médanos eternos y mil soles, nos convocó de nuevo, renovando los estudios y los pactos con la tierra, el agua y el sol, emprendemos la nueva comprensión que en definitiva va más allá de centurias, de los dolores y los pesares… porque en el  árido la vida triunfa con cada amanecer…

 

“.. tal vez dormí hasta media noche (…) me llegaban claramente los retumbos de un hacha (…) conseguí gritarme en voz acallada que estaba bien despierto (…) inquirí hacia el chañar solitario y (…) a su lado conseguí ver de lleno al hachador (…) calzaba ojotas, vestía chiripá; sin camisa (…) ¿y la cara? (…) lo remiré buscándole los ojos (…) y caí a la sospecha ¡que el hachador no tenía ojos!... el hachador revivía un quehacer simbólico anudado entre el folklore y la historia. El hachador luchaba y su hacha era la suma de todas las armas de la guerra nativa y el tronco del árbol herido, la inmensa llaga de todos los encuentros sufridos por la carne de un pueblo mal llevado…”(Juan Draghi Lucero).

 

 

Conclusión

 

Como si fuera posible concluir sobre un guión que pretende la inconclusión y la generación de múltiples lecturas que se retroalimenten desde si mismas hacia otras vertientes, sólo puedo agregar que el “texto está en marcha” lo que significa, “es materia”; y ahora sólo el concurso de las observaciones que puedan hacer visitantes y guardaparques (responsables de la recepción de visitantes) permitirán medir las fuerzas y debilidades, para reprogramar y avanzar (o volver al inicio).

 

Las imágenes seleccionadas para ilustrar el presente artículo buscan mostrar las características generales del ambiente y los contextos arqueológicos (figuras 1, 2 y 3) integrados en la exposición (figura 4).

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

 

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Canals Frau, S. 1942. La cultura de los huarpes. Anales del Instituto de Etnografía Americana. Tomo III. Mendoza.

 

Canals Frau, S. 1956.  La Cultura de Agrelo (Mendoza).  Runa II (2) Córdoba.pp.169-187.

 

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Draghi Lucero, J. 1998. El hachador de los Altos Limpios y otros cuentos. Ediciones del Canto Rodado. Mendoza.

 

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Roig, F.; A.Roig, M.Roig,V.Roig y E. Roig. 1999. Guanacache. Fidel Roig Matons, pintor del Desierto. Ediunc. Mendoza.

 

Rusconi, C. 1961. Poblaciones Pre y post hispánicas de Mendoza. T.I “etnografía”. Edición Oficial, Mendoza.

 

Rusconi, C. 1962. Poblaciones Pre y post hispánicas de Mendoza. T.III “arqueología”. Edición Oficial, Mendoza.

 

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Vignati, M. 1953 a. Un diario del Viaje por las Lagunas de Guanacache en el año 1789. Aportes al conocimiento Antropológico de la Provincia de Mendoza. Cap. III.  Notas del Museo Eva Perón, XVI, 58-61: 51-109. La  Plata.

 

CV HORACIO CHIAVAZZA

Licenciado en Historia (FFyL, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza), Magister en Arqueología Social de Iberoamérica (Universidad Internacional de Andalucía, España) y doctorando en la Universidad Nacional de La Plata. Es profesor titular asociado en la cátedra Ambiente y Cultura en América Prehispánica de la Universidad Nacional de Cuyo. Fue creador y director del Centro de investigaciones arqueológicas urbanas Ruinas de San Francisco (CIRSF 1998-2007), dependiente de la Municipalidad de Mendoza. Actualmente dirige el Área Fundacional de Mendoza (MAF). Ha publicado artículos en revistas especializadas y Congresos de Arqueología de Argentina, Chile, Uruguay, España y Estados Unidos. Es autor de los libros: Los templos coloniales como estructuras funerarias. Estudios arqueológicos en las ruinas del templo jesuita de la ciudad de Mendoza. Argentina (Londres 2005).Arqueología en el predio mercedario de la ciudad de Mendoza” (Mendoza 2005) y coautor de: “Arqueología Histórica en Santa Cruz de la Sierra la Vieja”. (Santa Cruz 2006). “Arqueología Histórica de Santa Cruz la Vieja II” (Santa Cruz 2007). Recientemente organizó los simposios “Arqueología Histórica en Chile y el contexto sudamericano”, en el XVII Congreso Nacional de Arqueología de Chile (Valdivia, 2006) y “Arqueología de las ciudades del siglo XVI”, en el  XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina (Jujuy, 2007). En este momento dirige dos proyectos de actualización de guiones museográficos en el Museo arqueológico de sitio del Área Fundacional de la ciudad de Mendoza y en el Museo Arqueológico Salvador Canals Frau de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo (ambos concursados en la convocatoria de financiamiento lanzada en 2006 por la red provincial de museos de Mendoza). Entre las exposiciones temporarias se pueden mencionar: “Los espacios urbanos de la devoción. Arqueología de los templos coloniales de la ciudad de Mendoza” montada en la facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo (2006), “Arqueología de la manzana Jesuita de la ciudad de Mendoza”; “Las Antiguas poblaciones de las Arenas. Arqueología en las tierras áridas del Noreste de Mendoza” y “Arqueología en el predio mercedario de la ciudad de Mendoza”, estas últimas montadas en el Museo del Área Fundacional en los años 2003, 2004 y 2005 respectivamente.

[1] Este guión fue elevado a L. León, Director de la Dirección Provincial de Recursos Naturales Renovables de la Provincia de Mendoza, gracias a su sensibilidad logró conformar un equipo interdisciplinario de  arquitectos, diseñadores, guardaparques, ambientalistas, músicos, fotógrafos, artistas plásticos y realizadores de video con los que logramos montar el Centro de Interpretación de la Reserva Telteca, que puede visitarse diariamente en el casco de la misma: Puesto de Guardaparques El Pichón. El primer punteo es una fundamentación teórica  de las razones para exponer y narrar del modo propuesto una exposición de museo.

[2] Muchos arqueólogos, a veces, avanzamos sobre el rodamiento corporativo de las ideas y buscamos que nuestras conclusiones graviten para lograr legitimaciones que luego emergen como consensos sociales. En este caso, la denominación de guión quizá no es la técnicamente apropiada, por lo cuál espero la comprensión de los museólogos en mi intento por avanzar en un camino que ellos seguramente buscarán precisar crítica y certeramente. Por otro lado se incluyeron párrafos específicos sobre las características biológicas y geológicas de la reserva que se incluyen en el texto marco aquí expuesto.

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